Ultima actualización Lunes 6 Diciembre, 2004 6:23 PM
 
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En estado de embarazo empresa de seguridad Inter-con despide empleada
 
Más problemas
Falta de controles permite que guardias de seguridad estén mal pagados
La práctica dice otra cosa en la defensa de derechos laborales en Honduras
En estado de embarazo empresa de seguridad Inter-Con despide empleada
Falta de pago de horas extras principal incumplimiento de las empresas de seguridad
La primera semana del mes de agosto, Carmen Lizeth García, recibió con mucha alegría y entusiasmo la noticia del nuevo ser que se gestaba en su vientre, sin embargo jamás imaginó que la llegada de ese bebé le traería problemas en su trabajo.

García comenzó a laborar como guardia para la compañía de Seguridad Inter-con, desde el 7 de enero del 2004, ganando por salario dos mil dos cientos cincuenta lempiras mensualmente, (L. 2, 250.00). Durante ese tiempo Carmen asegura que junto a sus compañeros, recibió hostigamiento por parte de la Jefe de Recursos Humanos Milady María Varela, quien siempre se ha caracterizado, dice, por pretender obviar los derechos laborales de los guardias de seguridad.

“Estoy embarazada y él me dice que no hay ningún problema, que trabaje normal”, asegura García, fue la respuesta que su jefe inmediato asignado, emitió, cuando resguardaba una maquila en Tegucigalpa y le informó de su estado, en los primeros días de septiembre.

Sin embargo García asegura que días después, recibió junto a una compañera de labores, una citación para el 14 de septiembre, de parte de Varela. Al acudir a la cita, dice que la jefe de personal se limitó a decirles que no tenía nada que hablar con ellas y que fueran donde Pedro Martínez, jefe de contabilidad.

Como si se tratase de un juego de pelotas, García asegura que Martínez les dijo que regresaran donde Varela, pues él no tenía nada que pendiente con ellas. Bajo ese contexto, determinaron por continuar con sus labores; para ese entonces habían sido asignadas a “la base”, como le llaman los guardias a permanecer en la sede de la empresa todos los días, durante las ocho horas que el horario de trabajo establece.

El 17 de septiembre, sorpresivamente reciben la notificación de despido, motivo el cual determinaron por abocarse a su jefe de personal, para que les explicase el por qué de esta acción.

“Ese no es problema mío”, fueron las palabras que según García emitió Varela, cuando le objetaba que no se le podía despedir por su condición de embarazo, agregando además que los representantes de la empresa le manifestaron que no había en ese momento un lugar donde ella pudiese desempeñarse como vigilante.

Pese a embarazo, empresa insiste en despido

Asombrada por la poca importancia que la empresa le dio a su embarazo, García y su compañera determinaron por acudir a Marcos Cabrera, según ella, mano derecha de Thomas Cheen, Gerente General de Inter-con.

De acuerdo a la afectada, “ustedes fueron despedidas porque no dispararon al blanco”, fue lo que Cabrera manifestó en respuesta a sus reclamos, haciendo además, alusión al hecho de que el 11 y 12 de septiembre, ella junto a otras compañeras, fueron llevadas a realizar una práctica de tiro al blanco al primer Batallón de Infantería.

“El dijo que el motivo de nuestro despido es porque no habíamos tirado al blanco, no habíamos dado un porcentaje, el cien por ciento”, dijo García.

El reclamo de las afectadas continúo y como la respuesta obtenida fue siempre, “hagan lo que quieran”, determinaron por acudir e interponer la denuncia en el Ministerio del Trabajo y llevarle una citatoria al Gerente General de la empresa, Thomas Cheen.

“El dijo que nos tenían que cancelar porque si no había plaza, nos tenían que cancelar”, sin embargo García lo que solicitaba en base a ley y por su estado de embarazo, era su reintegro.

Así transcurrió el tiempo y una segunda citación fue remitida a la empresa, sin obtenerse una respuesta favorable. “Cual fue el motivo, le dije yo(a Varela), de que usted no se presentara al Ministerio, si usted era las más interesada de que se arreglara esto”, asegura Gracía fue lo que increpó a su ex jefa de personal, obteniendo por respuesta, “ya conmigo no tienen nada que arreglar nada, váyanse donde el licenciado de la empresa”.

Me obligaron hacerme un examen en el baño

  Buscando un reintegro, García, se abocó al apoderado de la empresa, fue el momento en el que asegura, le obligaron a hacerse un examen de orina, para corroborar su estado de gravidez.

“Me obligaron a hacerme un examen en la empresa en el baño, mandaron a traer la prueba, me lo hice y salió positivo”, dijo, agregando que posterior al resultado, le solicitaron que pasase en horas de la tarde por su respectivo cheque de despido.

Sin embargo y pese a lo anterior, la posición de los representantes de Inter-con, cambió intempestivamente y de ofrecerle a la joven el cheque de sus prestaciones, determinaron por reintegrarla.

Para ese entonces, a García, ya no le interesaba laborar para la empresa, pues una de las prácticas que asegura Intercon está acostumbrada a realizar, es hostigar a sus empleados indeseados, hasta orillarlos a renunciar sin pagarles sus prestaciones laborales.

Con el panorama anterior, determinó por entablar, contra la empresa mercantil Security Systems de Honduras S. DE R.L (Inter-con), una demanda laboral por despido en estado de embarazo, solicitando en ella, el pago de las prestaciones laborales e indemnizaciones, los derechos adquiridos y costas del juicio de conformidad a las leyes laborales, así como la habilitación de días y horas inhábiles.

En la relación de hechos que la afectada hace en el escrito de la demanda, expone al juez de Letras Primero del Trabajo, que determinó por demandar debido a la cantidad de mentiras de parte del apoderado legal de la empresa Marvin Gonzáles y que contrató un abogado particular para llegar a un acuerdo extra judicial con el pago de las prestaciones, mismas que ascienden, de acuerdo al cálculo del Ministerio del Trabajo, a veinte y un mil cincuenta y seis lempiras con 39 centavos, (L. 21, 056.39)


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