García comenzó a laborar como guardia
para la compañía de Seguridad Inter-con,
desde el 7 de enero del 2004, ganando por salario
dos mil dos cientos cincuenta lempiras mensualmente,
(L. 2, 250.00). Durante ese tiempo Carmen asegura
que junto a sus compañeros, recibió hostigamiento
por parte de la Jefe de Recursos Humanos Milady María
Varela, quien siempre se ha caracterizado, dice,
por pretender obviar los derechos laborales de los
guardias de seguridad.
“Estoy embarazada y él me dice que no hay
ningún problema, que trabaje normal”, asegura
García, fue la respuesta que su jefe inmediato
asignado, emitió, cuando resguardaba una maquila
en Tegucigalpa y le informó de su estado,
en los primeros días de septiembre.
Sin embargo García asegura que días
después, recibió junto a una compañera
de labores, una citación para el 14 de septiembre,
de parte de Varela. Al acudir a la cita, dice que
la jefe de personal se limitó a decirles que
no tenía nada que hablar con ellas y que fueran
donde Pedro Martínez, jefe de contabilidad.
Como si se tratase de un juego de pelotas, García
asegura que Martínez les dijo que regresaran
donde Varela, pues él no tenía nada
que pendiente con ellas. Bajo ese contexto, determinaron
por continuar con sus labores; para ese entonces
habían sido asignadas a “la base”, como le
llaman los guardias a permanecer en la sede de la
empresa todos los días, durante las ocho horas
que el horario de trabajo establece.
El 17 de septiembre, sorpresivamente reciben la
notificación de despido, motivo el cual determinaron
por abocarse a su jefe de personal, para que les
explicase el por qué de esta acción.
“Ese no es problema mío”, fueron las palabras
que según García emitió Varela,
cuando le objetaba que no se le podía despedir
por su condición de embarazo, agregando además
que los representantes de la empresa le manifestaron
que no había en ese momento un lugar donde
ella pudiese desempeñarse como vigilante.
Pese a embarazo, empresa insiste en despido
Asombrada por la poca importancia que la empresa
le dio a su embarazo, García y su compañera
determinaron por acudir a Marcos Cabrera, según
ella, mano derecha de Thomas Cheen, Gerente General
de Inter-con.
De acuerdo a la afectada, “ustedes fueron despedidas
porque no dispararon al blanco”, fue lo que Cabrera
manifestó en respuesta a sus reclamos, haciendo
además, alusión al hecho de que el
11 y 12 de septiembre, ella junto a otras compañeras,
fueron llevadas a realizar una práctica de
tiro al blanco al primer Batallón de Infantería.
“El dijo que el motivo de nuestro despido es porque
no habíamos tirado al blanco, no habíamos
dado un porcentaje, el cien por ciento”, dijo García.
El reclamo de las afectadas continúo y como
la respuesta obtenida fue siempre, “hagan lo que
quieran”, determinaron por acudir e interponer la
denuncia en el Ministerio del Trabajo y llevarle
una citatoria al Gerente General de la empresa, Thomas
Cheen.
“El dijo que nos tenían que cancelar porque
si no había plaza, nos tenían que cancelar”,
sin embargo García lo que solicitaba en base
a ley y por su estado de embarazo, era su reintegro.
Así transcurrió el tiempo y una segunda
citación fue remitida a la empresa, sin obtenerse
una respuesta favorable. “Cual fue el motivo, le
dije yo(a Varela), de que usted no se presentara
al Ministerio, si usted era las más interesada
de que se arreglara esto”, asegura Gracía
fue lo que increpó a su ex jefa de personal,
obteniendo por respuesta, “ya conmigo no tienen nada
que arreglar nada, váyanse donde el licenciado
de la empresa”.
Me obligaron hacerme un examen en el baño
Buscando un reintegro, García,
se abocó al
apoderado de la empresa, fue el momento en el que
asegura, le obligaron a hacerse un examen de orina,
para corroborar su estado de gravidez.
“Me obligaron a hacerme un examen en la empresa
en el baño, mandaron a traer la prueba, me
lo hice y salió positivo”, dijo, agregando
que posterior al resultado, le solicitaron que pasase
en horas de la tarde por su respectivo cheque de
despido.
Sin embargo y pese a lo anterior, la posición
de los representantes de Inter-con, cambió intempestivamente
y de ofrecerle a la joven el cheque de sus prestaciones,
determinaron por reintegrarla.
Para ese entonces, a García, ya no le interesaba
laborar para la empresa, pues una de las prácticas
que asegura Intercon está acostumbrada a realizar,
es hostigar a sus empleados indeseados, hasta orillarlos
a renunciar sin pagarles sus prestaciones laborales.
Con el panorama anterior, determinó por entablar,
contra la empresa mercantil Security Systems de Honduras
S. DE R.L (Inter-con), una demanda laboral por despido
en estado de embarazo, solicitando en ella, el pago
de las prestaciones laborales e indemnizaciones,
los derechos adquiridos y costas del juicio de conformidad
a las leyes laborales, así como la habilitación
de días y horas inhábiles.
En la relación de hechos que la afectada
hace en el escrito de la demanda, expone al juez
de Letras Primero del Trabajo, que determinó por
demandar debido a la cantidad de mentiras de parte
del apoderado legal de la empresa Marvin Gonzáles
y que contrató un abogado particular para
llegar a un acuerdo extra judicial con el pago de
las prestaciones, mismas que ascienden, de acuerdo
al cálculo del Ministerio del Trabajo, a veinte
y un mil cincuenta y seis lempiras con 39 centavos,
(L. 21, 056.39)