Aunque la constante actividad física denota
que Owinsne es un niño extrovertido, resulta
difícil creer las palabras de su madre, cuando
manifiesta que poco tiempo atrás, Owinsne
era un pequeño introvertido, reservado y muy
rebelde.
Sin embargo el cariño que durante
nuestra visita al consultorio, le manifestó Owinsne
a Betzabe García, una de las consejeras que
ofrecen atención sicológica a niños
que como él lo necesitan, deja claro que un
cambio ocurrió en la vida del pequeño.
“Al principio, él no quería hacer
nada, ni dibujar”, explicó Betzabe, mientras
continuaba con la labor que hasta el momento le ha
ayudado a Owinsne a ganar la auto confianza y la
tranquilidad que de acuerdo al trabajo sicológico,
son el resultado de la carestía de la figura
paternal en su hogar, pues cuando el pequeño
contaba con apenas cuarenta días de nacido,
su padre se fue a Los Estados Unidos.
“Aunque con frecuencia habla con su papá,
la ausencia física de él, le estaba
creando un miedo que manifestaba a través
de la agresión”, dice la sicóloga.
Mientras García nos contaba como le ha enseñado
nuevas cosas a través de la lectura Bíblica
al pequeño, Owisne echó una ojeada
a la parte baja de su escondite para decir con una
sonrisa amplia, “Dios me cuida.”
Pero no solo los pequeñitos se benefician
en el Consultorio, sus padres también reciben
atención mediante terapias. Doña Ada
cuenta como ella se sentía rechazada por el
comportamiento de su niño, “siempre he tenido
miedo o algo por estar aparte de su papá,
a veces me lastimó que él no me quería, él
me decía, mami quiero estar con mi papi, aunque él
pasaba todo el tiempo conmigo”, recuerda.
“Ahora el puede explicarme que él extraña
a su papá y quiere hablar con él y
cuando él me lo explica así, no me
duele”, agrega doña Ada, “entonces me ha ayudado
también porque una madre se siente mal si
su propio hijo no lo quiere”.
Mientras Owisne, abriendo cada cajón de los
escritorios, mostraba curiosidad e interés
por todo, doña Ada aseguraba que si no hubiese
sido por la atención y los conocimientos recibidos
por el consultorio, ella se habría vuelto
loca con su hijo. “Mis otros hijos son bien tranquilos,
y no podía entender que era el problema con él.
Muy agradecida y complacida con todos, doña
Ada dijo, “ahora sabe ya sé que él
está en la etapa de la curiosidad”.
Los consultorios ofrecen a la población de
Villa Nueva, la disponibilidad de la información
básica que sirve de apoyo a las familias y
que contribuye a resolver muchos conflictos que surgen
por falta de conocimiento en situaciones que aunque
son sencillas de solventar, se vuelven difíciles
por la falta de conocimiento elemental.
Aunque Owisne ya finalizó su terapia, Betzabe
le manifestó que puede volver a visitarles
cuando así lo desee, entre tanto, con voz
y postura agradecida, Doña Ada concluyó, “La
atención que he tenido con mi hijo es bastante
buena.”