Dagoberto Ortega Sánchez comenzó a
laborar para la Delta Security Services, el uno de
agosto del 2003, sin embargo el tiempo que como guardia
de seguridad trabajó, estuvo más
lleno de penas que de glorias.
Uno de esos episodios que le es difícil olvidar es el ocurrido en el mes de mayo del 2004, cuando se encontraba resguardando una institución educativa y que un grupo estudiantes que protagonizó protesta, lo llevó a la cama.
“A mi me pegó una parálisis facial,
tuvimos un problema en el Técnico Honduras,
tenían
la huelga del bono estudiantil, supuestamente querían
hacer desastres los alumnos y ellos nos insultaron
y todo, yo no les respondí nada sino que la
cólera yo mismo me la reservé, cuando
yo me senté a la mesa que iba a desayunar,
cuando yo me dirigí la mano a la boca ya estaba
enfermo”.
Ortega asegura que tras lo anterior
llamó a su jefe inmediato para solicitarle
un relevo debido a que su malestar acrecentaba. El
relevo nunca llegó y horas después
su jefe inmediato se presentó para decirle, “ahh
si lo único que le dio fue una parálisis”,
agregó que ante esa exclamación él
le insistió en la necesidad de un médico,
sin embargo ante la negativa de su permiso, tuvo
que esperar el final de su turno para recibir atención
médica en el Seguro Social, donde se le dio
incapacidad durante 34 días.
Continúa el hostigamiento
El 15 de octubre de este año, una segunda
incapacidad durante tres días, le fue dada
a Ortega a raíz de un golpe que
sufrió en una de sus piernas. Sin embargo
con ese percance surge otro que lo orilló a
irse de la empresa.
“Cuando yo me presento al trabajo, el señor
Miguel Ángel Gómez ya me destituyó de
mi cargo en el Instituto Saúl Zelaya Jiménez,
yo estaba como líder ahí y cuando yo
me presenté, dijo que me viniera al seguro de la
granja y que ahí agarrara cargo en ascensores,
pero cuando yo llego ya hay otro cubriendo, supuestamente
el que está asignado y a mi me deja esperando”
Agregó además que cuando se presentó a trabajar nuevamente, Gómez les dijo “que dejaran de andar cubriendo picardías de que no me había golpeado y allá está un Dios arriba que él es el que se va encargar de juzgarlo a él porque uno no puede andar mintiendo”, y es que uno de los obstáculos que asegura enfrentan todos los guardias se seguridad, es la falta de una oficina donde poder abocarse a sus jefes inmediatos”
“No hay oficina, no sabemos el número de teléfono del licenciado Tábora, hay que pedir audiencia para poder comunicarse con ellos y no tengo el número de la Ceiba”, dijo.
Para ese entonces a Ortega lo habían
despojado de su uniforme y de su arma de trabajo.
Sin un panorama claro y como ya había escuchado
por boca de sus compañeros que La Asociación
Para Una Sociedad Más Justa, estaba investigando
acerca de otras denuncias que algunos de su compañeros
habían realizado, decide abocarse a la institución
y dar a conocer su situación.
Otras anomalías
Lo descrito al inicio, fue solo parte de lo que
Ortega consideró como “vejámenes”,
por parte de Delta Security hacia él y muchos
de sus compañeros.
Una queja que tanto Ortega como
sus compañeros han expresado a Revistazo.com,
es la elevada cantidad de dinero que han tenido que
erogar para pagar su uniforme. “Yo por todo, con
el primero me salieron 750 lempiras, y en este aproximadamente
son como 459, hemos comprado dos en total”, dijo.
“Cuando nosotros entramos aquí, a nosotros nos ofrecieron un bono por parte de la empresa que era de 600 lempiras cada 3 meses y no lo cumplieron”, agregando además que una de las prácticas comunes de esta empresa es el de despedir a sus trabajadores verbalmente a unos e indirectamente a otros, como en su caso afirmó.
Los turnos exhaustivos que de 24 horas realizan,
es otra constante en la Delta Security, aseguró Ortega, “yo
desde que entré a trabajar en la empresa eran de
24 horas, dijeron que los turnos porque como nosotros
veníamos de largo nos iban a dar prioridad,
pero eso no fue así”. El pago de horas extras
y el pago doble por cada día feriado que laboran,
también forman parte de las denuncias hechas
por Ordóñez.
con todo lo anterior, Ortega determinó por
firmar su renuncia y hasta el cierre de esta edición
aun no había recibido el pago de la liquidación
de sus derechos
adquiridos.