Denuncian macabro asesinato de dirigente indígena Tolupan

Los problemas de marginamiento, pobreza y lucha por el derecho a la tierra no es propio de la etnia lenca. Sus hermanos de la etnia Tolupan que habitan la Montaña de la Flor en el norte del departamento de Francisco Morazán, también son víctimas de persecución, muerte e impunidad.

La Confederación de Pueblos Autóctonos de Honduras (CONPAH) ha denunciado en un comunicado (que transcribimos integro a continuación de este encabezado) el asesinato de Teodoro Martínez, de 50 años de edad, quien fungía como vicepresidente del consejo directivo de la tribu San Juan.

En el atentado, perpetuado por desconocidos, resultó con heridas de bala uno de los hijos de Teodoro Martínez, Santos Modesto Martínez.


A continuación el comunicado de CONPAH en el que se detallan una serie de asesinatos de sus lideres en la Montaña de la Flor, se denuncia la indiferencia de las autoridades ante estos casos que permanecen impunes y se reclama la atención inmediata de su problemática, el castigo de los responsables de los asesinatos y el respeto integral de los derechos humanos de los indígenas en Honduras

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CONFEDERACIÓN DE PUEBLOS AUTÓCTONOS DE HONDURAS, CONPAH
Sexta Avenida entre 11 y 12 calle, casa # 1106, Frente a la Oficina Principal de la Cooperativa Sagrada Familia y Banco Atlántida, Comayagüela M.D.C, Honduras C.A.
Telefax: 00(504)220-1578, Mail: conpah@sdnhon.org.hn

USO DEL TERROR PARA EXTERMINAR Y DESALOJAR EL PUEBLO TOLUPAN DE LA MONTAÑA DE LA FLOR


Los asesinatos en la Montaña de la Flor continúan. El domingo cuatro de mayo a las 8 de la mañana, decapitaron brutalmente a Teodoro Martínez, (50 años) quien fungía como vicepresidente del Consejo Directivo de la Tribu San Juan, (su cabeza aún no aparece) a la vez balean a su hijo Santos Modesto Martínez, quien se recupera en un hospital de Tegucigalpa, capital Hondureña.

Hace cerca de un año, el uno de mayo, corrió igual suerte Luis Soto, otro brutal crimen a machetazos que está en la impunidad, y así; desde hace veinte años aproximadamente cuarenta Tolupanes, han perdido la vida por la defensa de sus recursos naturales, de la tierra que es la madre y creación, de los bosques hasta hace poco bien conservados y hoy día casi extinguidos, y por la defensa del agua.

En la memoria de los Tolupanes vive siempre, Vicente Matute Cruz, líder en esa tierra, quien al momento de su muerte en septiembre de 1991, fungía como Presidente de la Federación de Tribus Xicaques de Yoro, FETRIXI, y el primer organizador de las Confederación de Pueblos Autóctonos de Honduras, CONPAH. Vicente fue asesinado por terratenientes y ganaderos de la zona y aún cuando las autoridades saben quienes son los responsables, ninguno guarda prisión.

Otros crímenes perpretados son los de Marcelino Centeno (1980) Cacique de la Tribu Guajiniquil del Negrito, Yoro. Mártires Martínez (años 80,s) Cacique de la Tribu las Vegas, asesinado con saña: balas, machetes y cercenado el pene dejándosele en la boca. Vicente Martínez de la Tribu Santa Rosita.

Dionisio Martínez también de la Tribu Santa Rosita, Rutilio Matute, sobrino de Vicente Matute de la Tribu Guadarrama de Olanchito. Seguidamente asesinan a Natalia Castillo, cacique de la Tribu Anicillo, en iguales circunstancias muere Jerónima Pérez de la Tribu la Bolsita, y a la lista de impunidad se agregan Marcelino Polanco, dirigente del Consejo Directivo de la Tribu Subirana, Yoro, Eduardo Vieda de la Tribu Candelaria, Florencio Cáceres, Cacique de la Tribu San Esteban, Jorge Castro de la Tribu de Mataderos quien desapareció de similar manera, también podemos citar a Ramón Medina Silva de la Tribu la bolsita. La lista se haría interminable de continuarla, basten estos nombres en este escrito para refrescar la memoria de un pueblo que ha pagado con sangre la defensa de su tierra y sus recursos naturales.

Los Tolupanes viven esta historia de terror cada día, bajan de la montaña, de su casa, a dormir a las partes bajas, la zona denominada Yerba Buena, la comunidad de la Tribu San Juan es presa de la zozobra, desde niños y niñas de corta edad hasta las personas mayores. Dejan botado todo, sus pocas pertenencias las dejan abandonas por salvar su vida.

Las autoridades civiles y militares de Honduras no desconocen esta historia, sin embargo parecen hacerse los sordos ante el poder de terratenientes, madereros, ganaderos y ahora hasta mineros extranjeros que quieren a toda costa los recursos de esas tierras que ancestralmente pertenecen a los Tolupanes. Las comunidades Tolupanes, conservan su lengua, viven libres con sus propias costumbres, son un bastión olvidado de la cultura nacional que se pierde en la vorágine de la transculturización que convoca el sistema, y viven aterrorizados ante el hostigamiento, amenazas y muertes que el poder piensa que quedan en el olvido pero que la población recuerda porque las vive.

Las causas de estas muertes son obvias, y la Confederación de Pueblos Autóctonos de Honduras, CONPAH, las condena y exige al presidente de la República, y representante de los otros poderes del Estado que actúe de una vez por todas para investigar y castigar a los responsables y pide la solidaridad del resto del pueblo Hondureño organizado o no se solidarice con los hermanos y hermanas de la Montaña de la Flor.

En Honduras se vive el contraste extremo, hace dos días fue asesinado un empresario y bancario nacional de apellido Gutiérrez, esta muerte convocó a reunión de urgencia a la Cámara de Comercio Hondureña y a todas las autoridades del país, incluyendo el Ministerio Publico, aluden con este hecho, la inseguridad nacional para las inversiones extranjeras y hacen referencia a la impunidad de los hechos, sin embargo y pese a lamentar todo lo que pasa en nuestra tierra, la pregunta obligada es ¿ Por qué en el caso de miembros de tenias o sea, pueblos indígenas, estudiantes y otras personas "no reconocidas socialmente" se hacen de la vista gorda y desestiman la importancia de los crímenes?

Un punto may de reflexión sería "son estas crónicas de muertes anunciadas", se hace mención a este título en el sentido de que la gente Tolupan asesinada, previo a su hora final enfrentaba valientemente las denuncias del despojo y abuso de que están siendo objeto sus comunidades por los sectores que desde hace años tienen a sus pueblos viviendo en el desasosiego y terror, un terror que al no ser investigado por el gobierno de turno se convierte en terror de estado.

El terror se ha apoderado de los indígenas Tolupanes en la Montaña de la Flor, región localizada en los Departamentos de Yoro y Francisco Morazán, donde cohabitan desde hace varios siglos 30 tribus que cubre una población aproximada de 48 mil personas. Gente de paz, acostumbrada a vivir en armonía con la naturaleza ve amenazado sus recursos y su vida por la ambición de gente ladina con poder político y económico que desea apropiarse de los recursos naturales de la zona y no se detiene ante nada.

El pueblo Tolupan de la Montaña de la Flor basa su vida en su territorio, siempre ha desarrollado y ejecutado sus propias leyes para aplicar la justicia dentro de su comunidad. La tierra en que vive es respetada por las cuatro Tribus de la Montaña de la Flor, es por lo tanto considerada parte de la creación y no objeto de venta u otras transacciones. Para los tolupanes la tierra es sagrada, de allí viene su ancestro. Es a la vez fuente milenaria de recreación cultural permitiéndoles mantener, conservar y proteger los recursos naturales.

En los últimos 10 años ha aumentado la voracidad por la tierra y otros recursos como el agua de las Tribus de la Montaña de la Flor.

Todo lo que poseen nuestros pueblos esta basado en el respeto a los recursos naturales que existen en nuestros territorios. Sin nuestro territorio desaparecemos como pueblos.

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