El asalto de la policía “era como
una guerra”
* Entrevista con Maria de Jesús Reyes, 52 años
de edad, suegra de Marcelino Miranda.
¿Usted fue la primer persona que visitó a Marcelino
en la cárcel?
Sí, yo fui.
¿En que condiciones lo encontró?
Estaban bien golpeados los dos (Marcelino y Leonardo Miranda), bien maltratados,
no se podían ni parar, no tenían una parte del cuerpo que
estuviera sano, quemada la boca, las orejas y la ropa.
¿Cuánto tiempo después de la detención
usted fue a visitarlos?
A los tres días, yo les llevaba ropa, porque el día que
se los llevaron habían estado trabajando andaban los trapitos de
trabajo.
¿Qué más le llevaba?
Comidita, pero como estaban demasiado golpeados no podían comer
porque la boca la tenían bien mal, la mandíbula se las habían
molestado y la dentadura también, no podían agarrar nada
por que las manos se las habían dañado y hasta una costilla
le habían molestado a Marcelino, Leonardo ni se podía parar.
¿Dónde estaba usted cuando llegó la policía?
Yo estaba en la cocina, ellos estaban en el dormitorio adentro.
¿Qué fue lo que ocurrió esa noche?
Desde que lo sacaron fue de golpearlo y de golpearlo hasta que lo llevaron
a la otra casa (a la de Leonardo), allí los tuvieron un rato, y
yo fui, aquello era una sola tirazón, yo no sabia que puercas estaba
pasando, era como una guerra entera.
¿Qué más pasó?
A la viejecita, la mamá de Leonardo, como no puede caminar la tuvieron
sentada en un charquero, tiraron bombas “lacrimógenas”,
golpearon la gente, hicieron tirazón, allí estaba toda la
comunidad y el comité de vigilancia que había ido a ver
que pasaba, hicieron paste una casa comunal y la sede de COPINH.
¿Usted siguió a Marcelino cuando se lo llevaba
la policía?
Sí, los arrastraban, les colgaban el fusil en el pescuezo, los
garroteaban, los metieron en un poza, como yo me fui tras de ellos hasta
que llegaron a Potrerillos.
¿Qué le decían a usted los policía?
“Vos vaca apartáte, vieja gran puta retiráte o te
morís aquí. Quizás su pensada era matarlos en el
camino, pero como yo me fui detrás tal vez por eso no lo mataron.
(Sollozando había llegado a este punto de la entrevista, a partir
de este momento rompió en llanto).
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