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| La pobreza y la soledad marcan la vida de los viejos en Honduras
"La del adulto mayor es una etapa vulnerable y en Honduras mucho más vulnerable porque ni siquiera a nivel de gobierno tienen un proyecto de trabajo; hay mucha pobreza y lo peor es que el viejo está aislado dentro de nuestras propias casas", dice al respecto la gerontóloga Gladis Gaviria. Los principales males de los adultos mayores en Honduras, dijo, son, y entre muchos otros, el abandono, la pobreza y la soledad, y, aunque reconoce que se hacen esfuerzos por asistir a los ancianos "no les estamos dando amor". Gaviria trabaja como consultora para institutos de previsión en Honduras e impulsa actualmente la creación de una Asociación del Adulto Mayor desde la cual piensan impulsar acciones encaminadas a visualizar la problemática y buscar que el gobierno impulse políticas concretas de atención al sector. En Honduras existen al menos 6 institutos de previsión y otros fondos de pensiones que atienden a un escaso porcentaje de la población mayor de 60 años. Se estima que del total de la población mayor, unos 400,000 hombres y mujeres, tan solo un 1.5 por ciento gozan de pensiones de retiro, en su mayoría de un monto limitado que no les permite siquiera cubrir sus necesidades básicas. Una
seria advertencia Una de las causas -expresan- es el alto índice de mortalidad infantil. Y aunque la advertencia a sido hecha, parece que a las autoridades nacionales no les interesa la creación y aplicación de políticas que lleven a resolver esta problemática en el cercano futuro. |
Entrevistas-
Drama Humano
Sistemas de Previsión ___________ |
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| Actualmente, la población en Honduras es entre 30 y 50 años de edad, lo que significa que dentro de 15 años tendrán 50 o 55 años de edad. Y es una población bastante alta. En materia de seguridad social en el país no se tiene mucho, estamos casi nulos, no hay sino unas 30,000 personas que pertenecen a los sistemas de seguridad social existentes, manifiesta Gaviria. Y lamenta que los pensionados tengan pensiones a veces hasta ridículas, de cuantías muy, muy bajas. Una ley del Congreso Nacional manda que las pensiones de los jubilados se readecuen cada año tomando como base los índices de inflación, no obstante, es un mandato que muchos institutos de previsión no están cumpliendo. Estudios revelan que el promedio de las pensiones en el país es de 700 a 1200 lempiras, muy por debajo del salario mínimo vigente hasta principios del año 2003. Es una cuantía que no cubre siquiera la canasta básica. En gerontología se considera "una pensión justa" aquella que "por lo menos le permita a la gente tener lo básico dentro del hogar. Lo básico es el alimento y el medicamento. Pero con las pensiones que perciben los ancianos no pueden cubrir ambas necesidades: las medicinas para el corazón y la osteoporosis, dos de las enfermedades más comunes entre los adultos mayores, por ejemplo, cuestan más de 400 lempiras cada una, dice Gaviria, quien a la vez lamenta que en el país sean muchas las empresas que ni siquiera quieren cumplir con la Ley de Descuentos para el Adulto Mayor. Ante la crisis
¿qué se plantea? "Hay que trabajar para concienciar a la población de que Honduras tiene viejos y hay que respetarlos; que no se merece que lo estén humillando", expresa. Luego deben buscarse reformas a las leyes existentes -como la Ley de Descuentos- para que se garantice su cumplimiento en beneficio de los ancianos. Además, considera que la clase trabajadora en el país debe replantearse sus posiciones y solicitar al gobierno y a sus patronos efectivos sistemas de previsión social que les garanticen a futuro una vejes digna, en vez de pelear prestaciones laborales.
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