Solo Dios da otra oportunidad

  • La Policía fue quien mató mi hijo.
  • Pido justicia

Darwin Sauceda
Darwin Sauceda un joven de 17 años que nunca conoció a su padre, aun así, siempre mostró respeto y cariño a su madre y 9 hermanos; quería ser un buen medico, pero la desintegración de su hogar aunada a la pobreza en que vivía lo llevaron a las calles, a la pandilla 18, cuenta en medio de sollozos Sara Sauceda, su madre.

"Darwin vivía en la colonia el Pedregal de Tegucigalpa, soñaba con tener una familia unida, un padre con quien poder platicar, pero no fue así, su refugio durante cuatro años fue la "mara 18", ahí llenó un vació afectivo que pagó con la muerte", recuerda su acongojada progenitora.

Los Familiares y amigos dicen que Darwin creció en un ambiente cristiano y que demostró ser un joven muy inteligente mientras era estudiante del Instituto Técnico Honduras, en Tegucigalpa. Otras descripciones lo tildan de servicial y muy alegre. Hoy a dos años de su muerte esos recuerdos viven sólo en la memoria de quienes lo conocieron.

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"Darwin me decía que el quería componerse, cambiar, ser un muchacho de bien, pero no lo dejaban porque se metió mucho en la 18 y no hay centros de verdad para rehabilitarse" detalló Sara.

Según informes de la Policía Preventiva Darwin Roberto, más conocido como el "SNOOPY", era líder de la pandilla 18 en las colonias El Pedregal y Alemán, y el responsable de al menos 15 homicidios en Tegucigalpa, motivo por el cual fue apresado en varias oportunidades; sin embargo Sara asegura que siempre salió libre ya que la policía carecía de pruebas en su contra.


Sara Sauceda

Crónica de una muerte

Darwin estuvo preso en más de cuatro ocasiones en el centro de menores "El Carmen" de Tegucigalpa, y según lo que él le decía a su madre, ahí los trataban como "perros". Tenían por cama el frío y duro piso; durante las noches los guardias se levantaban a golpearlos y a echarles agua. Tenían solo dos tiempos de comida y carecía del apoyo de los Psicólogos y trabajadores sociales de la institución.

"Y es que ese perro tiene madre" fue la respuesta que obtuvo Sara de un policía de apellido Velásquez, cuando llegó a buscar a su hijo en la posta de la Trinidad donde se encontraba detenido; peor aun, Sara aseguró que también emitió una sentencia en la que le "pegaría 15 tiros en forma de cruz".

"Después de su captura fue trasladado a la posta de "las brisas", "yo me fui a pedir ayuda al Core 7 y logré que lo pasaran a la granja, luego a la DGIC con la juez Elma Meléndez y así salió libre" señaló su madre.

La última vez que estuvo preso fue en la posta del aeropuerto el 15 de febrero del 2002; cuenta Sauceda que fue a buscarlo, hallándolo "enchachado" sin camisa y guindando de una cuerda.

Ella les increpó que era menor de edad y que respetaran sus derechos obteniendo por respuesta el murmullo de un policía, quien manifestó "desde cuando los mareros tienen derechos".

Darwin pide una oportunidad

¿Mami si yo muero? iré con Dios" fue una de las últimas preguntas que Sara recuerda de su hijo, al mismo tiempo que veía que Darwin no paraba de llorar. Sara además dijo que Darwin le confesó que lo iban a matar y que esas eran cosas de la vida

Aparentemente, las preocupaciones que le originaban el acecho de la Policía hicieron a Darwin buscar a un sacerdote para pedirle perdón a Dios, con ello su madre confió en un cambio, el que estaría amparado con la solicitud de protección a los Derechos Humanos.

Sara recuerda que con el rostro triste y sin consuelo, Darwin le expresó su deseo de rehabilitarse y de pedirles una oportunidad a los policías, los que nunca quisieron escucharlo.

"Mami esos policías dicen que yo he matado y no lo he hecho, reconozco mis errores, pero no he matado ha nadie", recuerda Sara que su hijo le comentaba poco antes de morir.

Como resultado de las últimas golpizas, Darwin permaneció en su casa, sin parar de recordarle a su madre que si él muriera, continuara su lucha por una vida más justa, además de subrayarle "si muero, son los policías, no busques a nadie más"

La hora llegó

Según la versión de testigos, mientras Darwin caminaba cabizbajo por las descuidadas calles de la colonia El Pedregal, un 17 de Febrero del 2002, mirando al cielo como clamando a Dios por su vida, sorpresivamente un vehículo a toda velocidad detuvo la marcha muy cerca de él; Darwin intentó huir pidiendo ayuda, pero ya era demasiado tarde; los policías lo habían rodeado. Los vecinos del lugar aseguraron que fueron policías los que se lo llevaron.

La sentencia del Policía Velásquez se cumplió, Darwin fue encontrado horas más tarde en el cerro "El estiquirín" entre las colonias La Pradera y Tiloarque, con quince disparos de armas de fuego en forma de cruz en el pecho.

Contrario a esta versión, el informe de la policía Preventiva y de la Dirección General de Investigación Criminal, DGIC, la muerte de Darwin "posiblemente" se debió a un ajuste de cuentas.

Hoy, Sara Sauceda trabaja en la rehabilitación de jóvenes, muy segura que Darwin desde el cielo esta feliz observando como ayuda a jóvenes en situaciones similares a las que él vivió, siempre con la esperanza que un día la justicia llegue y se castigue a los responsables de la muerte de su amado hijo.

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