PRETENDEN DAR MARCHA ATRÁS
CON LAS REFORMAS AL PODER JUDICIAL
La anhelada, prometida y sobre todo, necesaria reforma del
Poder Judicial hondureño podría dar marcha atrás,
en virtud de la actitud retardataria de sectores estrechamente
ligados a los dos partidos tradicionales, según se logró
confirmar ayer en fuentes del Congreso de la República.
El primer paso para la reforma del Poder Judicial está
dado, y su realización constituye el resultado de una
prolongada campaña de cuestionamientos y duras crítica
al impartimiento de la justicia, a su politización desmesurada
y a las influencias que ejerce el poder entre los responsables
de inclinar la balanza de la Diosa Temis.
La creación de la Junta Nominadora en el
Congreso Nacional supone el primer gran paso hacia la transformación
del Poder Judicial, en un proceso que ha sido seguido por la nominación
de los candidatos de parte de los distintos sectores organizados.
Los sectores de avanzada de los partidos políticos, la
Sociedad Civil, la Iglesia Católica y los gremios profesionales,
obreros y campesinos han mantenido desde años el dedo sobre
la llaga, en procura de hacer realidad un Poder Judicial que no
continúe manchando de cieno la imagen del país y
permitiendo el libre albedrío en el latrocinio público.
Sin embargo, en fuentes íntimamente ligadas a los partidos
políticos mayoritarios se confirmó el fin de semana
el crecimiento de un movimiento dirigido a echar marcha atrás
en el proceso que pretende depurar el Poder Judicial.
En el movimiento que comienza a nacer se agrupan
diputados electos, dirigentes políticos y hasta algunos
empresarios conservadores.
La nueva Corte Suprema de Justicia estará conformada por
15 magistrados propietario, quienes durarán en sus funciones
7 años, tres más que el Presidente de la República.
El Congreso Nacional escogerá a los 15 togados de una lisa
de 45 candidatos que le presentará en enero próximo
la Junta Nominadora que tiene en su poder una lista de 145 nominados.
De acuerdo a informes obtenidos, diputados liberales
y nacionalistas conservadores habrían entrado en un franco
contubernio, con miras a dejar sin valor ni efecto las reformas
efectuadas hasta ahora y bajo la justificación de que el
proceso se inició de manera tardía-postergar las
reformas y elegir una Corte Suprema exactamente como la vigente.
La fuente consultad no entró en detalles, pero afirmó
de manera clara y precisa que el "movimiento va", porque,
además de los argumentos antes señalados, los azotes
de las reformas no están conformes con el proceso de selección
que está usando la Junta Nominadora.
"Lo que pasa es que la Junta Nominadora sólo quiere
meter ñangaras en la lista y eso no lo vamos a permitir,
porque después vamos a tener una Corte que se va a dedicar
a hostigar a los políticos, a los empresarios y a todo
aquello que no huela a izquierda", justificó una fuente
consultada.
Sin embargo, se supo que representantes de los organismos internacionales
de crédito y de la Agencia de los Estados Unidos para el
Desarrollo Internacional, USAID, principal financista de las reformas
junto al gobierno de España están opuestos firmemente
a cualquier pretensión política que conlleve una
marcha atrás en el proceso de las reformas judiciales.
Inclusive, se supo que esos organismos estarían dispuestos
a suspender la ayuda económica a Honduras si el Congreso
Nacional se atreve a postergar las reformas al sistema judicial
del país.
Según se supo, el presidente electo, Ricardo Maduro, está
decidido a cumplir su promesa en torno a las reformas judiciales,
pero, para su desgracia, su partid no alcanzó la mayoría
en el Congreso de la República.
A lo anterior se suma el hecho de que Maduro no
controla la totalidad de su bancada, en vista que existen sectores
recalcitrantes que ya comenzaron a conspirar para elegir una Junta
Directiva que responda a intereses políticos y no a un
Plan de Gobierno debidamente concertado con todos los sectores
de la sociedad.
Se ignora si el ex candidato presidencial liberal
y actual presidente del Congreso, Rafael Pineda Ponce, respaldará
las pretensiones de esos sectores de su partido y del nacionalismo
que están detrás del movimiento encaminado a dar
marcha atrás con las reformas judiciales.
El Heraldo, lunes 3 de diciembre del 2001