EDITORIAL: LOS NOMINADORES
Con la integración de la junta Nominadora para presentar
al Congreso Nacional los candidatos a magistrados de la Corte
Suprema de Justicia se ha dado un gran paso, aunque falta mucho
camino por recorrer para eliminar el sectarismo político
en el Poder Judicial, presa fácil de las negociaciones
basadas en el caudal electoral. La modalidad de la selección
así como la duración en el cargo han desatado
el nudo, puesto que uncir el período de los magistrados
del Tribunal Supremo a la duración del mandato presidencial
era condicionar la labor de la justicia al sector político
que se traducía en acciones u omisiones constantes a
favor del poder de turno.
Sin embargo, la despolitización no se logrará
de la noche a la mañana. Ya han comenzado a señalar
la identificación política o la inclinación
partidista de los miembros de la junta.
Mucho más clara será la pugna en el Congreso
Nacional donde a base de cabildeo entre las fuerzas políticas
resultantes en las elecciones, se integrará la cúpula
del Poder Judicial.
Es un primer paso y, por tanto, perfectible, lo que se logrará
en la medida en que se saquen las consecuencias de esta experiencia.
Será necesario pulir mucho más el sistema de selección
y nombramiento para eliminar las dudas que recaen sobre la acción
judicial, particularmente en sus acomodos según el ciudadano
que requiere de sus servicios.
Ojalá que con la Junta se inicie la recuperación
del respeto hacia magistrados, jueces y demás empleados
de los tribunales, que debieran de ganárselo a base de
honestidad, profesionalismo e independencia en la impartición
de la justicia o en el manejo de los documentos y pruebas necesarios
para una pronta y justa acción en los juzgados.
Los buenos deseos que hoy expresamos no dejan de estar cargados
de dudas, puesto que la política y la politiquería
penetra hasta lo más profundo en el quehacer nacional
de tal manera que el partidarismo y sus ambiciones de poder
arrasa con cuanto encuentra a su paso, imposibilitando el progreso
y la prosperidad al someter los intereses nacionales a los caprichos
de los dirigentes políticos.
Sólo a base de presiones y en el último minuto
se ha logrado rescatar de sus manos la nominación de
los candidatos al Tribunal Supremo, de tal manera que llegue
con anticipación al Congreso una lista de personalidades
para ser seleccionada no como anteriormente en que se negociaba
el Poder Judicial a base del respaldo para las elecciones.
Honduras espera de la Junta Nominadora transparencia para dejar
atrás el pasado, no sea que los nominadores sean buenos
para criticar a los políticos y vayan ellos a hacer lo
mismo. Entonces ¿qué ganaríamos?
La Prensa Pág. 8 A
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