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Una reforma constitucional

Los aspirantes

Los movimientos políticos

La visión de Maduro

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"El sistema judicial no es independiente ni imparcial y el impartimiento de la justicia no es ni expedito ni oportuno. El Poder Judicial acusa un alto grado de politización, a tal extremo que ciertos políticos admiten abiertamente que la Corte Suprema de Justicia esta controlada por el partido de gobierno y más específicamente por personalidades políticas y corrientes internas. De otra parte el sistema judicial acusa una mora en la decisión de los casos sometidos a su conocimiento que infringe los derechos constitucionales de los encausados. Asimismo, el sistema de justicia actual no reconoce la ejecución de métodos alternativos para la solución de conflictos, lo cual permitiría descongestionar los juzgados y tribunales y agilizar la decisión de miles de casos privados. En estas circunstancias el Poder Judicial no puede ser una pieza clave para el establecimiento de un clima de seguridad ciudadana y de lucha efectiva contra la corrupción":

Ricardo Maduro


Próxima Corte Suprema de Justicia:
anhelo de un pueblo… tentación de políticos

Al umbral del quinto gobierno electo democráticamente en las urnas en Honduras, el virtual presidente electo, Ricardo Maduro, se apresta a librar una de sus más duras batallas, cual es la selección de la Corte Suprema de Justicia.

El nuevo proceso de escogencia de los magistrados a la Corte Suprema de Justicia pretende disminuir los niveles de ingerencia política prevalecientes hasta ahora, sin embargo, todo hace prever que los políticos harán su lucha por manipular la elección y por mantener las cuotas de dominio en ese poder del Estado.

Una reforma constitucional
En Honduras la aplicación de la justicia ha sido uno de los principales escollos del desarrollo. La aplicación de "la justicia es solo para los descalzos", dijo en una ocasión un diplomático estadounidense en una abierta crítica al proceso. "La serpiente de la justicia no alcanza a quienes calzan botas", apostilló.

"La justicia hondureña se ha caracterizado por los juicios bajo la mesa, a oscuras y detrás de las puertas" dijo el director de la Oficina de Asuntos Centroamericanos del Departamento de Estado, John Keane, en un informe publicado por Diario La Prensa de Honduras, el 29 de mayo del 2001.

Y es cierto. A diario los medios de comunicación informan de la apertura y conclusión de juicios a personas de escasos recursos económicos, mientras que aquellos allegados al poder, pertenecientes a las clases económicamente poderosas del país y a las élites políticas pueden caminar libremente por las calles sin el más mínimo temor de ser juzgados por sus acciones reñidas con la ley.

Es así que defraudadores del fisco nacional y violadores de los derechos humanos, entre otros, siguen siendo parte de las estructuras de poder, mientras campesinos e indígenas son juzgados y encarcelados hasta por el supuesto robo de una gallina.

Y todo tiene su base en el manipuleo político prevaleciente en el proceso de selección de los magistrados a la Corte Suprema de Justicia, quienes en su totalidad han llegado a ocupar tan altos cargos promovidos por las cúpulas del partido en el poder y de los grupos empresariales que financian las actividades políticas en el país.

Con el afán de revertir estas tendencias, se han promovido reformas constitucionales encaminadas a disminuir los índices de despolitización del Poder Judicial.

Uno de los primeros pasos del nuevo proceso se ha dado y es la integración de una Junta Nominadora que tendrá la responsabilidad de nominar a 45 profesionales del derecho como candidatos a las 15 magistraturas que deberán nombrarse el próximo mes de enero.

La Junta Nominadora está integrada por representantes de la Corte Suprema de Justicia, del Colegio de Abogados de Honduras, del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), un representante de los claustros de profesores de la Escuela de Ciencias Jurídicas, de la Sociedad Civil y de las Confederaciones de Trabajadores.

La nominación de los integrantes de esta Junta Nominadora se realizó antes del proceso eleccionario que dejó al candidato del Partido Nacional como ganador de la contienda.

El nombramiento de los miembros de la Junta Nominadora se hizo en medio del fervor político preelectoral, dejando un sabor amargo del proceso pues fue evidente la ingerencia de las cúpulas de los partidos tradicionales en el proceso, con el afán de nombrar a sus afines en los cargos a disposición.

La ingerencia política fue evidente también en la conformación de las listas preliminares de candidatos a magistrados realizados por cada uno de los sectores sociales representantes en la Junta Nominadora y que legalmente tienen esta responsabilidad.

Es así que las listas de aspirantes a magistrados están plagadas de profesionales ligados a los partidos políticos tradicionales, la mayoría de ellos inscritos no por méritos sino por influencias propias o de líderes y grupos de allegados a las cúpulas de los partidos tradicionales.

Los aspirantes volver arriba
En medio del ajetreo político, se han conformado las listas de aspirantes a magistrados de la Corte Suprema de Justicia, en las cuales se manejan nombres de personas que ya han ocupado tal cargo, de reconocidos militantes de los partidos políticos y otros profesionales de reconocida rectitud en el ejercicio profesional.

Para el caso, el Colegio de Abogados de Honduras está presentando entre sus candidatos a una serie de personas que han formado o forman parte de la actual estructura del Poder Judicial y sobre quienes pesa la mala aplicación de la justicia en el país.

Se nominan, entre otros, a Miguel Angel Rivera Portillo, presidente de la Corte Suprema de Justicia en dos ocasiones (lo es en el período actual de gobierno), Rigoberto Chan Castillo, conocido activista del Partido Nacional, José Ramón Cálix Figueroa, prominente político del Partido Liberal y actual ministro de Educación.

Integran esta lista, además, la ministra de Gobernación y exprecandidata presidencial Vera Sofía Rubí, los magistrados actuales Edgardo Cáceres Castellanos y José María Palacios.

El listado de aspirantes por parte de la Sociedad Civil incluye nombres de profesionales ampliamente conocidos en el país, como son Donaldo Reyes Avellar, Linda Lizzie Rivera, Blanca Valladares, Ana Pineda, Clarissa Vega de Ferrera, Omar Cerna y Alba Alonso de Quezada.

El Claustro de Profesores de Derecho propone, entre otros, a Esthela Cardona Padilla, Jesús Martínez Suazo, Irma Violeta de Suazo, Juan Arnaldo Hernández, Manuel Enrique Alvarado, Roberto Bográn Idiaquez.

Cada una de las hojas de vida de los aspirantes deberá ser estudiada minuciosamente por los miembros de la Junta Nominadora. Un arduo trabajo, dicen sus miembros, quienes no desconocen que pueden existir presiones para nominar a personas afines a los grupos de poder.

Miembros de la Junta Nominadora dicen que tratarán de ser lo más imparcial posibles en la nominación de los candidatos, no obstante, nada garantiza que la nominación final sea la más imparcial.

Los movimientos políticos volver arriba
Y mientras la Junta Nominadora trabaja en la depuración de las listas de candidatos, a presentar al Congreso Nacional para su elección, las cúpulas de los partidos políticos han empezado a moverse para integrar en la misma a sus afines.

Analistas no descartan que las cúpulas de los partidos tradicionales influyan en el nuevo Congreso de la República, que tendrá como una de sus primeras actividades el nombramiento de la nueva Corte Suprema de Justicia.

Tras el proceso electoral del 25 de noviembre, se prevé que el Partido Nacional no contará con la mayoría que necesitan para adoptar posiciones unilaterales y que deberán negociar con el apoyo de sus tradicionales opositores políticos y más aún con una bancadita de entre 11 y 14 diputados que conformarán representantes de los llamados partidos emergentes (Unificación Democrática, PINU-SD y Democracia Cristiana).

Y desde ya se habla de una negociación entre los partidos tradicionales para integrar a sus afines en la nueva estructura del Poder Judicial.

De esta manera, todo el proceso de selección de una lista de 45 aspirantes a magistrados sería echado al cesto de basura cuando los políticos desde el Congreso Nacional identifiquen a sus afines y apuesten por ellos favoreciéndoles con la elección.

Si esto sucede el único perdedor será el pueblo hondureño que ha cifrado sus esperanzas en el nuevo proceso de selección de magistrados, como el inicio del proceso de adecentamiento de la administración de la justicia en Honduras.

Según la ley, la nueva Corte Suprema de Justicia deberá ser electa el 25 de enero, día en que se instalará la primera legislatura del período presidencial 2002 - 2006. Los magistrados serán electos -por primera vez- por un período de siete (7) años.

La visión de Maduro volver arriba
Sobre el tema, el presidente electo dijo reiteradamente en sus discursos de campaña lo siguiente:

"El sistema judicial no es independiente ni imparcial y el impartimiento de la justicia no es ni expedito ni oportuno. El Poder Judicial acusa un alto grado de politización, a tal extremo que ciertos políticos admiten abiertamente que la Corte Suprema de Justicia esta controlada por el partido de gobierno y más específicamente por personalidades políticas y corrientes internas. De otra parte el sistema judicial acusa una mora en la decisión de los casos sometidos a su conocimiento que infringe los derechos constitucionales de los encausados. Asimismo, el sistema de justicia actual no reconoce la ejecución de métodos alternativos para la solución de conflictos, lo cual permitiría descongestionar los juzgados y tribunales y agilizar la decisión de miles de casos privados. En estas circunstancias el Poder Judicial no puede ser una pieza clave para el establecimiento de un clima de seguridad ciudadana y de lucha efectiva contra la corrupción".

El pueblo espera que el nuevo Presidente y los próximos diputados resistan la tentación de ver al Poder Judicial como un vil botín de batalla política. Y que por fin le den la oportunidad de ser un Poder imparcial, despolitizado, profesional y con solvencia moral.

3/12/01

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