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Colegio pierde su campo de pelota y área de recreo

El año escolar de 2001 comenzó con grandes sorpresas para los estudiantes del Instituto Técnico Saúl Zelaya Jiménez, ubicado entre las colonias La Rosa y Flor del Campo de Comayagüela. Su campo de fútbol y área de recreación habían desaparecido para dar paso a varias casas en donde ya habitaban familias completas.

Desde 1986 el colegio contaba con un campo para el juego de pelota, áreas verdes y un taller que garantizaban los derechos de recreación de los estudiantes, pero el 20 de enero de 2001 unas 18 familias comenzaron a levantar sus casas.

En 1983 el entonces alcalde de Tegucigalpa Elvin Santos traspasó al Estado un predio ubicado entre las colonias Flor del Campo y La Rosa para la instalación del Instituto Polivalente Saúl Zelaya Jiménez, que luego se convierte en un instituto técnico.

Surge la Colonia Oscar Siri Zúñiga

Los maestros y padres de familia del colegio comenzaron a mover teclas en el Ministerio de Educación y la Procuraduría General de la República con el objetivo de recuperar el predio del colegio en el que ya comenzaban a levantarse casas cada vez más elaboradas, que tomaron el nombre de “Colonia Oscar Siri Zúñiga”.


Antigua cancha de fútbol de colegio transformada en la colonia Siri Zuñiga

—Entrevistas—
Miguel Pastor
Renan Inestroza
Siri Zúñiga
Marco Antonio Andino
Obdulio Chevez
Presidentes de Patronatos

—Reportajes—
Enredo de juicios
Actual Alcaldía negocia
Comunicado CODEPASC
Caso del instituto

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Planos Ejidos
Tracto Sucesivo

$12,000 Millones
Dramas de vecinos

INDICE

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Los invasores del colegio informaron que habían comprado los terrenos al señor Fabian Manzanares, pero luego de un tiempo, según los vecinos de la colonia la Rosa y Flor del Campo, se enteraron que Manzanares se encargaba de los trámites de venta de otra persona.

El diario La Tribuna publicó el 25 de febrero del 2002 la versión del pastor Aquiles Vaquedano, uno de los pobladores de la colonia “Oscar Siri Zúñiga”, en donde asegura que compró su terreno conforme a la ley.

En esa oportunidad el diario publicó de forma textual: “como hombre de Dios no voy a hablar mentiras, cuando vine a este lugar se me indicó que esta colonia se llamaba Oscar Siri Zúñiga y que para que adquirir un lote teníamos que pagar una primera prima en las oficinas del abogado (Oscar Siri Zúñiga)”, dijo el predicador.

“El día que me di cuenta de la invasión llamé a la policía, pero me dijeron que no podían hacer nada porque eso es cosa de juzgados, entonces fui al Ministerio de Educación y me dijeron que era la Procuraduría la encargada de velar por los intereses del Estado, pero ahí tampoco nos ayudaron mucho que se diga, al principio”, informó don Fernando Barahona, presidente de la asociación de padres de familia del instituto.

Según Barahona, el entonces procurador de la República, Héctor Ramón Tróchez, le dijo que no podía hacer nada con relación a la invasión de los terrenos del colegio debido a que “mantenía pugnas con el ministro de Educación por la negativa de aprobar unas plazas”.

“El señor procurador, el señor Tróchez, me dijo que él no puede hacer nada porque están en pleito con el ministro de educación, en ese entonces el bien recordado por su desorden administrativo el señor ministro pan sin sal (Ramón Cálix Figueroa) y que como mantenían pugnas porque uno no le aprobaba plazas al otro, pues que no podía hacer nada. Así me lo dijeron y en una reunión con el ministro me dijeron lo mismo, que mantenían pleitos”, recordó.

Debido a esto maestros y padres de familia recurrieron al asesoramiento de un abogado y se interpuso una denuncia formal en la Procuraduría, acción que hasta el momento no ha arrojado ningún resultado concreto.

El terreno fue completamente aprovechado, ya que las últimas casas se construyeron a menos de metro y medio del edificio de administración. Los 2,700 alumnos que estudian en el colegio, en tres diferentes jornadas, ya aprendieron a convivir en sus recreos con los vecinos de las casas.

Embrollo legal de Siri Zúñiga

Los padres de familia del instituto, con el señor Barahona a la cabeza, promovieron una acusación contra los invasores del colegio y se sorprenden cuando el abogado Oscar Siri Zúñiga se persona como defensor de los mismos, con el tiempo se enteran que fue él quien vendió el terreno del colegio.

Cuando el tribunal quiere emitir las primeras acciones en contra los invasores, el abogado Siri Zúñiga interpone un recurso de apelación y paralelamente un recurso de amparo a favor de sus defendidos.

Debido a esto, en la actualidad el juzgado de lo criminal no está conociendo de la causa, pues está suspendida hasta que la Corte de Apelaciones emita el fallo correspondiente, esto significa que nadie tiene acceso al expediente excepto los magistrados.

El proceso inició en junio de 2001, cuando la Procuraduría promueve la acusación contra los clientes de Siri Zúñiga, pero estos ya habían promovido una acusación contra el director del colegio en febrero de ese mismo año, es decir cuatro meses antes que la Procuraduría, acción que desencadenó la orden de captura del director, quien debió cancelar una fianza para evitar ir a la cárcel.

Debido a los múltiples recursos interpuestos por Siri Zúñiga se ha presentado la acumulación de expedientes, por lo que han unido los casos (de la Procuraduría contra los invasores y de los invasores contra el director del colegio) con el fin de evitar que exista una sentencia diferente y contradictoria en ambos casos.

Aún se está a la espera de una decisión en el problema, los estudiantes sueñan con algún día poder volver a ver el campo de pelota y las áreas de recreo, que desde 2001 dejaron de disfrutar cuando Siri Zúñiga decidió ganar dinero con las seis manzanas de terreno del colegio.

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