Remesas
Negocio de pocos, sacrificio de muchos y salvación de Honduras

• $ 1000 millones se esperan para el 2003
• Remesas generan más divisas que la maquila
• La legislación y el apoyo financiero ha sido para la maquila... y el hostigamiento para los inmigrantes
• Hasta un 20 por ciento de las remesas se queda en los bancos
• Urge legislar para bajar costos de transferencias. Maduro no se comprometió

La inmigración ilegal se ha convertido en las últimas décadas en una "gran empresa transnacional" en la que ganan los ricos y pierden los pobres; en un gran negocio que reporta millonarias ganancias a quienes han hecho de la actividad del tráfico de humanos su principal modus vivendi, y a bancos y empresas remesadoras que "hacen su agosto" cobrando altas tasas por la transferencia de dinero desde Estados Unidos a Honduras.

A la vez, el fenómeno está siendo actualmente "la tabla de salvación" de la maltrecha economía de Honduras, el país más pobre de América Latina, ya que los altos montos de remesas que ingresan al país están alcanzando ya montos inimaginables para aquellos que, como el presidente Ricardo Maduro, desde su cargo de presidente del Banco Central de Honduras creían que el éxito económico del país estaba en el incremento de las exportaciones no tradicionales.

Y los responsables del fenómeno son hondureños y hondureñas de escasos recursos económicos pero con ambiciones de mejorar sus precarias condiciones de vida que sin importarles la difícil travesía, deciden viajar a Estados Unidos en busca del llamado "sueño americano".

Mujeres y hombres que han experimentado movilidad social y se estancan, mano de obra calificada, hombres y mujeres que sueñan con mejorar las condiciones de vida propias y de sus familias sin importar los altos costos que les representa el sacrificio, el principal, el abandono de su familia y del país que les vio nacer.

Las causas de la emigración son muchas. La migración no es más que el reflejo de una situación económica grave, de una crisis económica difícil, que afecta a los que menos tienen y que buscan en otros países elevar su niveles de bienestar", dijo Juan Carlos Reyes de la Unidad de Análisis Técnicos del BCH.

Reyes fue uno de los disertantes en el foro "Remesas para el Desarrollo" que se realizó en Tegucigalpa del 8 al 10 de julio bajo el patrocinio de la Asociación ANDAR, el Grupo Remesas y la Red para el Desarrollo Sostenible (RDS), entre otras.

El evento sirvió para generar un amplio debate sobre un tema invisibilizado hasta la fecha a pesar de su gran impacto en la economía nacional; para reflexionar sobre el drama humano de quienes deciden abandonar su patria en busca de mejores condiciones de vida y develar el rentable negocio de las empresas remesadoras de dinero.

Además, para plantearse retos de cómo ayudar a quienes ya están fuera del país, ampliar los canales de información sobre el tema a quienes aspiran irse y generar espacios que permitan un mejor uso de los millones de dólares que ingresan al país por esta vía.

Economía y Remesas
Las remesas constituyen actualmente la fuente de ingresos más estables para el país, superando la inversión privada, los ingresos que reporta el sector de la maquila y de las exportaciones de productos tradicionales y no tradicionales, e incluso, los préstamos de los organismos multilaterales y privados a naciones en desarrollo.


Ricardo Puerta.

"El monto de las remesas ya supera la inversión extranjera directa (…) y han superado en importancia al endeudamiento como fuente de financiación", dijo el consultor cubano - americano Ricardo Puerta.

El BCH registró en el primer semestre del 2003 un incremento del 30 por ciento en el ingreso de remesas en comparación con lo reportado en el mismo período en el año 2002 y proyecta para finales del presente año un ingreso de 1000 millones de dólares por este concepto. En el 2002 se reportaron 700 millones de dólares.

Se contabilizan solamente los dineros que están siendo transferidos por empresas remesadoras y entidades bancarias, no así una buena cantidad de dólares que están ingresando al país en los bolsillos de hombres y mujeres que se dedican a la actividad o portados por familiares, amigos y otros a los cuales no tiene acceso el sector oficial.

Aunque no se cuenta con cifras exactas, los responsables de esos millonarios envíos serían unos 700,000 hondureños y hondureñas residiendo en Estados Unidos, la mayoría de ellos ilegalmente.

Estados Unidos solo registra oficialmente una comunidad de 300,000 inmigrantes hondureños.

"El monto de estas remesas permite que el nivel de pobreza no sea mucho mayor a lo que ya tenemos, y eso es un aspecto muy positivo", dice el economista Martín Barahona. "Son montos muy sustanciales", agrega.

"Las remesas anuales son dos o tres veces más de lo que recibimos por desembolsos de la deuda externa, es decir, planteó, que si utilizáramos la tercera parte o la mitad de las remesas no tendríamos necesidad de seguirnos endeudando. Con esa cantidad de remesas hasta podríamos hablar de la creación de un banco de las remesas".

Causas de la migración
La pobreza, la falta de empleo y los bajos salarios, son, según estudios de especialistas, las principales causas por las cuales centenares de hondureños y hondureñas deciden arriesgar hasta su vida por ir en pos del llamado "sueño americano".

Pero no se desconoce que una gran cantidad de hombres y mujeres se vieron obligados a abandonar sus hogares tras ser desplazados por miembros de la contrarrevolución nicaragüense que ocupó parte del territorio nacional como principal centro de operación de su guerra contra los sandinistas en el poder.
Su camino a Estados Unidos no fue fácil. Quienes la han hecho y se interesan en el tema no se cansan de contar desgarradoras historias de quienes se atreven a realizar la travesía, aún sabiendo que la muerte es su principal compañera de viaje.

Es un viaje que cuesta entre 3,000 y 5,000 dólares, aunque los montos se pueden ver sustancialmente incrementados si "el coyote" tiene contactos con personal de las aduanas de Estados Unidos quienes, aunque parezca inverosímil, "se hacen los ciegos" si les pagan por hacerlo.

El costo social es invaluable. Familias desarticuladas de por vida, hijos e hijas creciendo solo con la imagen mental o la fotografía de un padre o una madre (en casos extremos de ambos), patrimonio familiar en riesgo, perdidas de vidas y violación de los derechos humanos.

Si logran entrar a Estados Unidos, sus penurias continúan. El insertarse en una sociedad extraña no es nada fácil, deben comenzar por enfrentar la barrera del idioma, las costumbres culturales, la nostalgia de vivir lejos de su familia y su tierra amada, la discriminación, el abuso y la explotación laboral.

La mayoría de los hondureños van para trabajar en actividades domésticas, las mujeres, y actividades agrícolas, los hombres.

Estas son actividades en las que no les pagan siquiera el salario mínimo vigente en Estados Unidos, pero de todas maneras los salarios que ganan son bastante mayores de los que recibían en Honduras, y eso compensa, dice Noé Pino.

Aunque no hay datos ni estudios que lo validen, se estima que quienes están dejando Honduras son en su mayoría hombres y mujeres, jóvenes, de entre 17 y 40 años de edad. Los hay más jóvenes, niños y niñas que se atreven a la aventura, y también muchos más viejos.


Noé Pino

"No son personas pobres, son personas que alcanzaron alguna movilidad social y se estancaron", dice Noé Pino, sobre el tema.

"En cada una de las emigraciones estamos perdiendo parte de lo que necesitamos como país para desarrollarnos", dice, por su parte, el ministro de la presidencia, Luis Cosenza.

Tampoco hay cifras del número de personas que pierden la vida en la travesía. Un comité de familiares integrado en El Progreso, Yoro, contabiliza más de 400 y cada día que pasa se suman más a una lista que intenta levantarse a nivel nacional. Muchos otros regresan al país mutilados, violados (as), vejados y con mayores deudas sobre sus hombros.


Luis Cosenza.

El calvario continúa
Y el calvario de los inmigrantes continúa una vez establecidos en "el gran país" y dispuestos a ayudar a las familias que abandonaron en busca de mejores condiciones de vida, cuando deben enfrentarse a las grandes compañías remesadoras y los bancos privados que cobran las más altas tasas de cobro por el envío de remesas a Honduras.

Estas empresas están cobrando las tasas más altas de la región (de hasta el 15 y el 20 por ciento) revelaron los expositores en el foro "Remesas para el Desarrollo". Es decir que se están quedando hasta con 20 de cada 100 dólares, concluyeron.

Además, el dinero es entregado a los beneficiarios en la moneda nacional y en la mayoría de las veces a un cambio que difiere hasta en dos puntos con el cambio oficial de la moneda.

"Las ganancias de las remesadoras están en las comisiones y las tasas de cambio" que pagan, dice Leónidas Ávila, dirigente de una cooperativa agrícola que ha comenzado a ser parte del negocio, cobrando comisiones considerablemente más baratas que las vigentes actualmente en el mercado.

Esta actividad les reporta millonarias ganancias a estas empresas que hacen de las suyas sin que sean reguladas por el gobierno.

Y a pesar de este fenómeno, los beneficiarios, con las remesas que reciben, ven multiplicados hasta por 10 sus ingresos mensuales.

Se estima que el 52 por ciento de los hondureños en estados Unidos envían un promedio mensual de 100 dólares, el 48 por ciento restante varía sus remesas entre 200 y 300 dólares al mes.

Técnicos del BCH reconocen que las remesas constituyen un colchón que permiten amortiguar los golpes de la economía, que son recursos que permiten al país una relativa tranquilidad monetaria y que aceptan que la sostenibilidad en el tipo de cambio depende en demasía de este fenómeno.

Remesas para el desarrollo
Aunque no existen estudios que revelen con exactitud en qué se están invirtiendo las remesas, se estima que el 80 por ciento sirven principalmente para cubrir las necesidades básicas de los beneficiarios y que están fomentando considerablemente el consumo de bienes y productos importados.

No hay detalles de la capacidad de ahorro de las mismas y mucho menos de la inversión de éstas en proyectos productivos que beneficien a la comunidad.

De lo que sí se está seguro es que éstos hondureños y hondureñas, que debieron huir de la patria que no les generó las condiciones para mejorar sus precarias condiciones de vida, hoy en día, paradójicamente, están manteniendo la tranquilidad económica del país con sus envíos de dinero.

"Ellos hacen más por Honduras que quienes vivimos en Honduras. Hacen más que el Programa de Reducción de la Pobreza", expresó Rodulio Perdomo durante la ponencia "Remesas en el Contexto de la Emigración Hondureña: Posible Líneas de Acción" del consultor internacional Gabriel Siri.

Y esta es una de las razones por las cuales se reclaman acciones que orienten el mejor uso de las millonarias remesas, a favor de quienes abandonaron la patria y quienes se quedaron en casa esperando esa ayuda para mejorar sus condiciones de vida.

La Asociación ANDAR considera que los retos son muchos.


Narda Meléndez.
"Van desde humanizar la discusión alrededor del tema de las migraciones pasando por políticas encaminadas a lograr el respeto de los derechos humanos de los migrantes, la reducción de las comisiones y tasas de envío de remesas, hasta la implementación de canales de información que adviertan a los interesados de los riesgos del proceso y la decisión gubernamental de mejorar las condiciones de vida de su población como principal punto de disuasión del fenómeno", dice Narda Meléndez.

Los expertos en el tema coinciden, primero, en que el papel del gobierno se debe de limitar a generar una legislación encaminada a frenar la voracidad de las compañías remesadoras y bancos y a buscar mecanismos que garanticen los derechos de los migrantes, tanto en su camino hacia los Estados Unidos, como una vez establecidos allá. La legalización de su status migratorio debería ser una de las primeras tareas, señalan, ir más allá de la aprobación de los permisos de extensión del TPS.

"Se necesita más que legalizar el TPS o una matrícula consular. Necesitamos desatar el imaginario para identificar las necesidades y los campos de acción del gobierno y la sociedad civil", dijo Perdomo.

Ya se han identificado una gama de líneas de acción para alcanzar tales objetivos: educación en el uso de las remesas, reducción de los costos de envío, regulación de las tasas de cambio, promoción y creación de microempresas exportadoras de productos nostálgicos, entre otros.

Pero el tema de fondo, el tema que no debemos olvidar es el rostro humano del fenómeno, recordar siempre que tras las remesas hay hombres y mujeres que contribuyen (por igual) al desarrollo de los Estados Unidos y sus países de origen, dijo el representante de la Fundación Panamericana para el Desarrollo, Dale Crowell.

Recordar siempre que son personas que en su lucha por mejores condiciones de vida han enfrentado muchos sacrificios, pero que son personas comprometidas con el desarrollo de sus países.

El presidente Ricardo Maduro dijo reconocer los alcances de la problemática y hasta comentó que con la reducción de un punto porcentual en las tasas de cobro por envío de remesas se pagaría la prima de 2300 viviendas anuales en su programa vivienda para la gente.

Sin embargo, no realizó compromiso alguno para iniciar un proceso que lleve a la regulación de estas tasas por parte del Estado. Analistas lo consideran difícil, pero necesario y urgente, en un gobierno en el cual la banca privada tiene una fuerza y una presencia preponderante.


Presidente Ricardo Maduro

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