DAVID ROMERO ELLNER
“DEL ESTRELLATO A LA PRISIÓN”

 
El mes de agosto del año 2003 fue una fecha que marcó un precedente en el gremio periodístico nacional, positivo para unos y funesto para otros; por primera vez en la historia de este país, un diputado suplente del partido Liberal y reconocido e influyente periodista fue arrestado y enjuiciado por el delito de violación en perjuicio de su propia hija.

El pueblo hondureño desconoció y desconoce los pasos desde el momento de la denuncia hasta llegar a la captura, ya que estos se fueron desarrollando tras una cortina de silencio con la que la mayoría de los medios de comunicación nacionales se cobijaron, arguyendo una solidaridad profesional, que iba en menoscabo de la justicia hondureña.

Por su polémica forma de hacer periodismo, David Romero Ellner, fue considerado por algunos de sus colegas, un dios digno de imitar, sin embargo otros vieron en la emisión de sus juicios periodísticos, la mejor forma de denigrar e injuriar a quienes consideraba sus adversarios, incluyendo entre estos a funcionarios y políticos del gobierno, que lejos de evitar tal situación, decidieron convertirse en su grupo de amigos con tal de evitar mayores ataques.


Thelma Mejía
Periodista
“Entre este círculo de amistad también se encontraba un sector de la prensa nacional, que intentado obviar el crimen cometido, quiso justificar el porque de la
violación y muchos cayeron en la duda si era hija biológica o hijastra, sin diferenciar que una violación es un delito a cualquiera que se cometa”, aseguró a
REVISTAZO.COM, la periodista Thelma Mejía.

Para Mejía el caso Romero Ellner es histórico, ya que éste periodista siempre se consideró, por su ligadura al poder, “intocable”, además por tratarse del primer
diputado hondureño al que se despojaba de su inmunidad para ser enjuiciado luego de haber violado a una de sus hijas.

 
Pero no sólo algunos periodistas percibieron la forma tan vaga en la que se abordó el caso, algunos sectores de la sociedad civil, aseguran que el manejo periodístico que se le dio al tema fue como al resto, con una dosis de sensacionalismo, pero sin una mayor cobertura de seguimiento y profundidad.

Reportajes

- ¿ Negligencia o complicidad juzgue usted ?

- Tergiversaciones, justificaciones, nombre y resentimientos



Documentos

- Informe Psiquiátrico

- Acta de resultado de
prueba de A.D.N

- Acta de audiencia inicial

- Instrumentos Internacionales

Los pocos medios electrónicos que le dieron seguimiento a este tema, lo hicieron de forma superficial, mientras que los escritos, se limitaron a hacer publicaciones pequeñas que situadas en lugares poco estratégicos permitieron mantener a un público alejado de la verdad.

En el juicio se presentaron pruebas contundentes que determinaban la culpabilidad de Ellner, sin embargo la prensa en ningún momento publicó tales documentos, lo que en opinión de Mejía deja en duda si los comunicadores sociales ocultaron información por evitarle una vergüenza al periodismo nacional o por ayudar a Romero Ellner.

La carestía de libertad de expresión jugó un papel preponderante en este caso, ya que lejos de la autocensura a la que muchos periodistas incurrieron, a otros, los dueños de los medios les prohibió su cobertura debido a los nexos económicos o de
filiación política existentes entre ellos y Romero Ellner, pues para entonces, este periodista había alcanzado su gloria en el periodismo.

“si se hubiese tratado de un delito de violación de cualquier ciudadano, habría alguna manera de justificar por qué silenciar el hecho, pero como se trataba de una persona que tenía un papel protagónico por ser periodista y representante del pueblo, indudablemente que el manejo de la información debió ser diferente”, aseguró a REVISTAZO.COM, una reconocida periodista que prefirió el anonimato por temor a represalias, ya que ella fue una de las comunicadoras sociales a quien se le censuró la amplia cobertura de esta noticia debido a la amistad que el dueño de su medio sostenía con Romero Ellner.

 
Se cae un mito periodístico
 
Los pocos espacios de denuncia que se abrieron en este caso, sirvieron para ejercer presión y evitar que un crimen tan deleznable quedara impune. Durante su desarrollo, la manipulación que se quiso hacer de la justicia, permitió que surgiera la
confusión de si David era culpable o víctima del gobierno.

“Cuando David acepta negociar la pena, confiesa su delito, entonces se cayó un mito en los periodistas que lo defendían y que ahora se llaman al silencio ya que éste no es un caso que dignifique al periodismo”, asegura la periodista Mejía, al tiempo que
añade “el caso David, es el principio del fin de la impunidad de los periodistas”.

Para las organizaciones de mujeres, con todo esto se establece un precedente tanto a aquellos funcionarios como a algunos periodistas que utilizando sus posiciones pisotean la dignidad de los demás.

Muchos periodistas ven en su profesión una caparazón que les mantiene inmunes de pagar delitos que van desde las calumnias, injurias, extorsión, hasta caer en los de abuso sexual, sin embargo para nuestra entrevistada anónima, este caso abre la puerta para que tanto el ciudadano común como organizado comience a exigir transparencia, veracidad y sobre todo ética a quienes tienen por objetivo informar y formar a un pueblo.

 

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