LA VIOLENCIA SEXUAL Y LA IMPUNIDAD
Contrario a lo que la mayoría piensa, y de acuerdo a lo que entendidos en la materia aseguran, la violencia sexual discrepa mucho de la satisfacción del deseo de un individuo por satisfacerse ya que un ataque sexual es una de las revelaciones que denota la desigualdad de poder.

Según datos del ministerio público, en el año 2002 se presentaron 539 denuncias de delitos sexuales, contrario a esta cifra, en los juzgados se encontraron solamente 89 expedientes de demandas por abusos sexuales y de estos, solamente 20 de ellos fueron al tribunal de sentencia.

La pregunta obligada es ¿y que pasó con las restantes 450 denuncias interpuestas en el inisterio público que no cuentan con su respectivo expediente en los juzgados?. Y es que más alarmante que las estadísticas, resultan los pocos casos en donde él o los responsables no pagan por el deleznable delito, incrementando con ello la lista de la impunidad en abusos sexuales.


Suyapa Martínez
CEM-H

Sin distinción de estratos sociales o económico, la violencia sexual afecta a niños, niñas y mujeres, pese a ello no existen un banco de datos que ofrezca cifras reales de violaciones sexuales. Según Suyapa Martínez, Coordinadora del área de Incidencia Política del Centro de Estudios de la Mujer-Honduras (CEM-H), muchas de las víctimas pocas veces denuncian su situación debido a que el procedimiento de denuncia y el mismo sistema es igual o peor de violento que la misma violación.

De acuerdo a las propias abusadas sexuales, al engorroso sistema de entrevistas y a la revisión corporal expuestas se suma la cultura de culpabilizar a las víctimas y que comienza con preguntas tan hirientes como ¿le gustó?, ¿por qué usaba falda corta? o ¿por qué salió de noche?, estableciendo con ello que los violadores fueron expuestos a un ambiente de provocaciones, dejando a un lado la agresión sexual.

La organización mundial de la salud (OMS) estima que en todo el mundo, una de cada cinco mujeres ha sido forzada a sostener relaciones sexuales contra su voluntad en algún momento de su vida, la OMS también indica que entre el 40 y el 60 por ciento de los casos de abuso sexual ocurre en mujeres menores de 16 años.

Reportajes

- ¿ Negligencia o complicidad juzgue usted ?

- Tergiversaciones, justificaciones, nombre y resentimientos



Documentos

- Informe Psiquiátrico

- Acta de resultado de
prueba de A.D.N

- Acta de audiencia inicial

- Instrumentos Internacionales

La mayor parte de los porcentajes de violaciones sexuales están enmarcados en un ambiente de impunidad; los sicólogos aseguran, de cuerdo al patrón de comportamiento de los violadores, que si al acto de violación se suma la impunidad del hecho, existe un 70 por ciento de probabilidades que ese individuo cometerá tal atrocidad nuevamente ya sea a la misma persona o a una nueva víctima.

Según O.M.S
En el mundo una de cada 5 mujeres ha sido forzada a sostener relaciones sexuales contra su voluntad.

 

Con caso “Romero Ellner”
Comienza el principio del fin de la impunidad

 
Según las organizaciones de mujeres hace falta recorrer mucho camino para evitar que la impunidad continúe su crecimiento en materia de abusos sexuales y es que aseguran que el Estado de Honduras prefiere darle seguimiento a casos que afectan sus
intereses no así los de la colectividad.

Martínez asegura que el estado prefiere darle prioridad a resolver el robo de un banco que una violación sexual, poniendo de manifiesto que los derechos humanos de las mujeres pasan a segundo plano.

Pocos son los casos en los que se ha visto la celeridad respectiva, por parte de las autoridades, para evitar que los responsables queden libres sin pagar sus culpas, sin embargo las mujeres organizadas aseguran que lentamente se van estableciendo precedentes a considerar.

El caso más reciente en el que, gracias al seguimiento y sobre todo a la presión de las organizaciones de mujeres, se logró evitar que la impunidad también ganara la lucha, es el del diputado y periodista David Romero Ellner, quien violó sexualmente
a su hija Dalia, Romero. Pese a toda las batallas que faltan por pelear, este caso deja sentado un precedente jamás visto en la historia de Honduras y con el que se considera comienza en fin de la impunidad para aquellos que por el hecho de usar
pantalones se creen hombres, sin tomar en cuenta que una violación sexual solo viene a dejar clara su falta de hombría.

Para las mujeres organizadas este es uno de las pruebas más contundentes de que la unión hace la fuerza y conscientes que los obstáculos enfrentados y que enfrentarán en otros casos serán difíciles de evitar, emiten un llamado a la sociedad en general
ya que aunque parecen situaciones aparte, los abusos sexuales son una responsabilidad social y su atención nos compete a todos y a todas.

 

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