La mayor parte de los porcentajes de violaciones sexuales están
enmarcados en un ambiente de impunidad; los sicólogos aseguran,
de cuerdo al patrón de comportamiento de los violadores,
que si al acto de violación se suma la impunidad del hecho,
existe un 70 por ciento de probabilidades que ese individuo cometerá
tal atrocidad nuevamente ya sea a la misma persona o a una nueva
víctima.
Según O.M.S
En el mundo una de cada 5 mujeres ha sido forzada a sostener
relaciones sexuales contra su voluntad. |
Con
caso “Romero Ellner”
Comienza el principio del fin de la impunidad
Según las organizaciones de mujeres hace falta recorrer
mucho camino para evitar que la impunidad continúe su crecimiento
en materia de abusos sexuales y es que aseguran que el Estado
de Honduras prefiere darle seguimiento a casos que afectan sus
intereses no así los de la colectividad.
Martínez asegura que el estado prefiere darle prioridad
a resolver el robo de un banco que una violación sexual,
poniendo de manifiesto que los derechos humanos de las mujeres
pasan a segundo plano.
Pocos son los casos en los que se ha visto la celeridad respectiva,
por parte de las autoridades, para evitar que los responsables
queden libres sin pagar sus culpas, sin embargo las mujeres organizadas
aseguran que lentamente se van estableciendo precedentes a considerar.
El caso más reciente en el que, gracias al seguimiento
y sobre todo a la presión de las organizaciones de mujeres,
se logró evitar que la impunidad también ganara
la lucha, es el del diputado y periodista David Romero Ellner,
quien violó sexualmente
a su hija Dalia, Romero. Pese a toda las batallas que faltan por
pelear, este caso deja sentado un precedente jamás visto
en la historia de Honduras y con el que se considera comienza
en fin de la impunidad para aquellos que por el hecho de usar
pantalones se creen hombres, sin tomar en cuenta que una violación
sexual solo viene a dejar clara su falta de hombría.
Para las mujeres organizadas este es uno de las pruebas más
contundentes de que la unión hace la fuerza y conscientes
que los obstáculos enfrentados y que enfrentarán
en otros casos serán difíciles de evitar, emiten
un llamado a la sociedad en general
ya que aunque parecen situaciones aparte, los abusos sexuales
son una responsabilidad social y su atención nos compete
a todos y a todas.
[VOLVER
ARRIBA]