PACIENTES PSIQUIATRICOS
VIVEN Y MUEREN EN EL OLVIDO

—La mayoría han sido abandonados por su familia y olvidados por las iglesias y la sociedad
—La vida de los pacientes podría ser más digna con un poco de ayuda
—Hay quien nació en el hospital y pacientes internos por más de 40 años
—Los hospitales psiquiátricos de Honduras son un libro de tragedias humanas

HOSPITAL PSIQUIATRICO DR. MARIO MENDOZA

"Señorito regáleme un lempira, mire, es que quiero llamar a mi mamá. Ella está en Jesús de Otoro y tengo mucho tiempo de no verla. Yo quiero ir a verla pero no tengo dinero, usted me va a regalar un lempira ¿verdad?".

Ella es una mujer de unos 50 años, bajita y gordita que dice llamarse Julia y, quien -según su noción del tiempo-, llegó en busca de atención médica al Hospital Psiquiátrico Santa Rosita hace "unos cuatro años".

Ella, al igual que sus compañeros y compañeras de hospitalización, fueron llevados al hospital psiquiátrico y dejados abandonados por sus familiares, quienes en su mayoría ni siquiera volvieron a llamar por teléfono para interesarse por la salud de sus parientes.

El Hospital Psiquiátrico Santa Rosita fue inaugurado en 1976, fecha desde la cual se ha convertido en el "hogar permanente" de más de 100 hombres y 70 mujeres que padecen de enfermedades siquiátricas.

Aquí hay hombres y mujeres que están desde hace 40 años, hombres y mujeres que fueron hospitalizados en la Sala de Enajenados del Hospital San Felipe, y trasladados al Hospital Psiquiátrico Santa Rosita en 1976.

"Inclusive tenemos una paciente que nació en el hospital psiquiátrico, ella nació en el hospital San Felipe, fue abandonada por sus padres y esta paciente se fue quedando en la sala de pediatría en el San Felipe, al ir creciendo los médicos vieron que padecía de un retraso mental y fue trasladada a la sala de enajenados del San Felipe".     -Descargar-

"De allí fue trasladada al Santa Rosita, o sea que esta paciente no conoce otro mundo más que un mundo institucional en un hospital psiquiátrico ", cuenta uno de los médicos del centro asistencial.

Muchos de los pacientes son parte del hospital. Están aquí más por abandono familiar, que por requerimientos médicos. Muchos de los pacientes son retrasados mentales que pudieron ser manejados farmacológicamente en sus casas, pero todavía están aquí por abandono familiar, señalan.

"Aquí hay situaciones muy dramáticas como para escribir una novela, un libro de tragedias humanas", dice, por su parte, el psiquiatra Emiliano Pacheco, jefe de la Unidad de Consulta Externa del centro asistencial.

El abandono familiar obligó a las autoridades del hospital a destinar una área del mismo para cementerio y poder enterrar a sus muertos con la dignidad que se merece.


EMILIANO PACHECO

En este ambiente, la tristeza y la soledad se refleja en el rostro de doña Julia, quien aprovecha la presencia del equipo periodístico de REVISTAZO.COM para platicar con personas ajenas al centro asistencial y para lamentarse del abandono familiar del que es objeto.
"Es que a mi nadie viene a verme y yo quiero llamar a mi mamá. Ella está en Jesús de Otoro, regáleme un lempira, yo quiero llamar a mi mamá", insiste.

La mujer, que viste una camisa fusia y un pantalón cuadriculado en rojo, uno de los uniformes del hospital, esboza una triste sonrisa a sus interlocutores, a quienes cuenta, además, que no ha podido comer bien porque sus muelas le dolían y los médicos le sacaron todos los dientes de su cavidad bucal, pero aún carece de una prótesis dental. Por eso, dice, no me gustó la carne del almuerzo. "Es que no la puedo masticar".

En este ambiente viven también permanentemente 6 (SEIS) niños y niñas afectados por males psiquiátricos, a quienes también sus parientes abandonaron un día.

Delfina, Miriam, Martha, Héctor, Manuel y Elías viven en la Unidad Infanto-Juvenil del hospital desde hace muchos años. Son pacientes de "internamiento permanente", dicen los encargados de su cuidado, primero, por su estado de salud, y segundo, porque no tienen familia que se interese por ellos.

"Martha ha crecido aquí, ella está desde que yo vine hace ocho años, para entonces ella ya estaba aquí. Ella no tiene ninguna esperanza de salir de aquí", dice Blanca Azucena Varela Lagos, quien realiza labores de enfermera, educadora y niñera de los niños y niñas de esta unidad.

A Martha la abandonó su madre en una calle de Tegucigalpa, de donde la recogió personal del Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia (IHNFA) para internarla en el hospital psiquiátrico. A ella no se le conoce familia. "Su familia, su única familia somos nosotros", expresa Varela Lagos.

Algunos de los niños sufren de retardos mentales y otros de graves problemas de conducta, condiciones físicas que no les permiten salir seguidamente de los cuartos asignados en los que comen, duermen y se defecan diariamente.

El resto de los pacientes sufren de varios males: desde problemas de ansiedad hasta esquizofrenias. Muchos de los padecimientos podrían ser tratados en sus casas. Muchos de los pacientes podrían reintegrarse a la sociedad si tuvieran una familia que los apoyara, señalan, "pero eso no se puede lograr porque estos enfermos no tienen parientes".

Los médicos reconocen que hay algunas familias que no abandonan a sus pacientes psiquiátrico, pero dicen que éstos son casos excepcionales.

"La tragedia más grande de los enfermos mentales, de las personas que padecen de un trastorno mental es que ni su familia los quiere. Esa es la tragedia más grande", dice sobre el tema el siquiatra Emiliano Pacheco.     -Descargar-

Reconoce que tener un enfermo mental en la casa es una fuente muy grande de angustia y de estrés para todo el núcleo familiar; que no es lo mismo tener un fracturado, un herido en la casa que un enfermo mental que no duerme, que grita, que delira, que alucina, que agrede a los familiares, que es difícil aprender a convivir con ellos.

Sin embargo, señala, éstas son enfermedades que pueden manejarse adecuadamente con los medicamentos adecuados.

Dice que entre el 80 y el 90 por ciento de los pacientes crónicos del Santa Rosita "no son nunca visitados por sus familiares o los familiares nunca volvieron a acordarse de ellos".

Hay casos en los que los familiares de los pacientes han dado direcciones falsas al momento de su internamiento, lo que dificulta el reintegro de los pacientes a sus hogares aunque las autoridades hospitalarias hagan el esfuerzo de enviarlos a sus casas.
"Muchos de estos pacientes están en condiciones de poder egresar e incorporarse a su comunidad con su familia, pero como no tenemos a quien entregárselos allí viven en el hospital psiquiátrico. No los podemos tirar a la calle", reconoce el personal médico del centro.

MERECEN UN TRATO DIGNO
A pesar de las dificultades y las carencias del hospital, el personal realiza una gran labor tratando de hacer "un poco más digna" la estadía permanente de los pacientes en el hospital.

No desconocen que en el pasado lejano y cercano se dieron casos de violación a los derechos de los pacientes. La historia del hospital registra denuncias de violaciones sexuales a pacientes psiquiátricos y registra también los procesos de castigo interno impuestos a los responsables de éstas anomalías y las denuncias a las autoridades judiciales competentes.

"¿Abusos?, ¿Violaciones?, repregunta la doctora Gladis Martínez. Esos son problemas que se dan en todos los hospitales, cárceles, donde hay hacinamiento".

"Aquí se han dado casos pero muy esporádicos, la historia del hospital dice que se han dado algunos casos, pero en los últimos años no se han registrado esos casos", expresa. Informa que existe un comité de defensa de derechos humanos para pacientes, el que, refiere, precisamente en estos momentos está inactivo".

El personal demanda mayor atención de parte de las autoridades centrales del país porque son muchas las necesidades que enfrentar.

Demandan presupuesto para mejorar los servicios de consulta externa, hospitalización, alimentos, compra de material y equipo, medicamentos, materiales para los talleres de terapia ocupacional, entre otros.

ESPERANZAS
Los médicos del hospital psiquiátrico reconocen que las condiciones de vida de los pacientes no son las mejores, pero señalan que su trabajo lo realizan con la esperanza de que las mismas cambien en el futuro cercano.

"La esperanza está en que ellos tengan una mejoría, que mejoren su forma de vivir, que su forma de vivir sea más digna. Que no se mueran tan indignamente", dice la siquiatra Gladis Martínez.

Por su parte, la doctora Elena Reyes Flores expresa que la meta del hospital es evitar que los pabellones de crónicos sigan aumentando su población, trabajar con la familia, porque la enfermedad mental es una enfermedad crónica, como la diábetes, que damos el tratamiento, el paciente se mantiene bien.


EDUARDO GABRIE

Debemos educar a las familias, a la sociedad sobre como prevenir estas enfermedades, dice por su parte el director del hospital, Eduardo Gabrie. "Debemos decirle a la población de que una enfermedad mental no excluye de que es una persona humana con los derechos que como tal le corresponden".

La educación debe encaminarse también a decirle a la sociedad que los internos del hospital Santa Rosita son seres humanos, que en su mayoría "no son violentos, no son peligrosos, la mayoría sólo con ponerle una mano se tranquiliza".

Que éstos son pacientes "con los que tenemos que aprender a convivir para no tenerles miedo", agrega. Son pacientes, señala, que claman por un poco de ternura, de atención, de cariño. Ese es el gran reto.

"Ese es el gran reto -insiste-, perderle el miedo a estos pacientes, que son seres humanos como nosotros, y tenderles la mano. Ayudarlos a llevar una vida digna".

Gabrie y su personal médico ayudaron a REVISTAZO.COM a hacer una lista de las principales necesidades, las áreas en las que ellos consideran que usted y yo, su institución, iglesia u organización social podemos apoyar al centro asistencial para mejorar las condiciones de vida de los pacientes.

Los médicos recuerdan que -en una sociedad con los altos índices de violencia y delincuencia como la nuestra, en la que, incluso se tiende a psiquiatrizar todos estos males, todos y todas, sin distingos de raza o edad, estamos expuestos a ser, en algún momento de nuestras vidas, un paciente psiquiátrico.

Un paciente que requerirá del apoyo de sus familiares, de sus amigos, de la sociedad y de voluntarios que, como los profesionales cubanos, realizan una labor de apoyo al centro asistencial invalorable en estos momentos.

Por estas y otras razones, es que REVISTAZO.COM considera que este es el momento apropiado para tenderle la mano a los hospitales psiquiátricos de Honduras. Vaya y vea usted mismo tanta gente sufrida. Tenemos una deuda con estos pacientes, por tanto tiempo de abandono y olvido!

www.revistazo.com
14/6/02

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