El oligopolio del cemento:
Un agravio para los hondureños más desposeídos

Uno de los principales ejemplos del manejo oligopólico de empresas en Honduras se da con el cemento, industria manejada por empresarios y políticos de conocida militancia en los partidos políticos tradicionales con el apoyo, más recientemente, de capitales extranjeros.

En un mercado de "libre competencia" como el prevaleciente en Honduras, las dos empresas que se dedican a la explotación del rubro han decidido olvidar este principio y buscar más bien el consenso para garantizarse jugosas ganancias.

Es así como han procedido a repartirse geográficamente los mercados y a concertar los incrementos a los precios del producto, todo con el silencio cómplice de gobiernos liberales y nacionalistas que de esta manera dicen "respetar y promover la inversión de la gran empresa".

Ha sorprendido la decisión de las cementeras nacionales de "dolarizar" el precio del producto en un país donde la moneda de curso legal es el lempira.

Decisiones similares han adoptado otras empresas monopólicas como las de telefonía celular que cobran sus facturas en dólares a una población que gana en lempiras, con el consentimiento del gobierno.

Tras un incremento en los precios del cemento del 10 por ciento en mayo anterior, se ha anunciado que el cemento pasará a tener un precio de 3.75 de dólar FOB (valor puesto en fábrica).

Autoridades de la Cámara de la Construcción dijeron que los aumentos inciden directamente en los costos de las viviendas, las que están volviéndose inalcanzables para quienes tienen menores ingresos.

Un estudio de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) señala que Honduras tiene el déficit habitacional más alto de América Latina, de unas 750,000 viviendas, el que difícilmente podrá cubrirse si no hay precios preferenciales del producto para aquellas familias de escasos recursos que carecen de una vivienda digna, principalmente en el área rural.

Política y empresa
Tras un cuestionado proceso de licitación, el conocido político liberal Jaime Rosenthal Oliva se hizo de la mayoría de acciones de la hasta entonces empresa estatal Cementos del Norte.

En otro proceso cuestionado y en medio del "boom" de los militares, éstos adquirieron, a través de su Instituto de Previsión Militar (IPM), el mayor capital accionario de la Industria Cementera Hondureña (INCEHSA). En 1998, los militares vendieron la mayor parte de sus acciones a la transnacional francesa LAFARGE, considerada la primera productora de cemento a nivel mundial.

La alharaca gestada alrededor de los procesos de privatización de ambas empresas al final no favoreció al hondureño común, como se ofreció, pues los dueños de ambas empresas desde un principio, y con el aval de los gobiernos de turno, concertaron el manejo del negocio de manera de no afectar los intereses de cada uno.

Directivos de la industria de la construcción consideran que el cemento de Honduras es el más caro de la región centroamericana, donde el mercado se lo reparten 8 empresas (plantas productoras de cemento en Centro América)

Al respecto, el viceministro de Finanzas, Irving Guerrero, dijo a periodistas que "aunque se pague un arancel del 10 por ciento para importar cemento desde Asia el precio que tendría sería más barato que el producido por las fábricas hondureñas".

Sin embargo, las importaciones de cemento de fuera de Centro América están gravadas con un arancel del 10 por ciento, lo que impide el libre acceso del producto al mercado nacional.

No obstante, el gobierno de Ricardo Maduro estudia las posibilidades reales de anular este arancel con el propósito de buscar opciones que les permitan adquirir el producto a precios más módicos e impulsar así su programa de vivienda para la gente que se ha visto encarecido por los últimos incrementos a la bolsa del producto en el mercado nacional. Esa promesa ya la han hecho gobiernos anteriores y ninguno la ha cumplido.

A pesar de estas acciones gubernamentales, son precisamente los gobiernos los que han privilegiado al millonario monopolio con este tipo de medidas proteccionistas.

"A este régimen monopólico lo favorece un sistema arancelario de protección que hace que los precios del producto en el mercado interno sean más altos de lo que serían si se favoreciera la libre importación de esta materia prima", dice el presidente del Colegio Hondureño de Economistas, Manlio Martínez.

El mercado además es manejado a criterios de los empresarios quienes fijan precios del producto y hasta se reparten geográficamente el territorio nacional para no afectar sus intereses económicos.

Para finales del año se espera que una nueva compañía inicie operaciones en La Criba, San Lorenzo, Valle, desde donde abastecerá los mercados de la zona sur de Honduras, el oriente de El Salvador y el norte de Nicaragua. El principal capital de esta empresa es de origen japonés.

Directivos del Consejo Hondureño de la Empresa Privada de Honduras (COHEP) dijeron desconocer si capitales nacionales son parte de esta inversión.

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