Matías Funes: Municipalización es un eufemismo

El que no tengamos un proyecto de país que nos marque los objetivos de desarrollo a mediano y largo plazo es lo que facilita que los organismos internacionales promuevan y traten de imponer leyes que van en detrimento de los pobres.

Este es el criterio del presidente del Partido Unificación Democrática (UD), Matías Funes, quien ha unido su voz a la de dirigentes populares y sindicales en contra de la aprobación de una ley de municipalización de aguas por considerar que la misma es el primer paso hacia un inevitable proceso de privatización de este servicio.


Matías Funes

"Nos parece que la palabra municipalización es un eufemismo que se usa para esconder lo que en efecto resulta siendo en esencia un proceso de privatización", dijo Funes durante una extensa entrevista con REVISTAZO.COM.

Sabe que la tesis de su partido es cuestionada principalmente por sus opositores políticos en el Congreso Nacional, pero dice que no queda más que insistir, advertir, que quienes están detrás del proceso son los organismos financieros internacionales que en consonancia con los objetivos del modelo neoliberal impuesto en los países en desarrollo promueven la privatización de los servicios públicos so pretexto de que el Estado es muy mal administrador y la empresa privada muy diligente.

"Y no es que defendamos a ultranza el Estado; sé que tenemos un Estado muy burocrático, lento, corroído por la corrupción, pero decir que la privatización es la panacea es en algo que no estamos de acuerdo", expresa.

Plantea luego que es en estos casos cuando se evidencia la ausencia de un proyecto de país.

"Andamos como a la deriva y lo que en el fondo se impone son las directrices de estos organismos financieros, directrices que en otros países han llevado al fracaso, es el caso de Argentina, es el más palpable", ejemplifica, aunque no olvida mencionar la jornada de protestas de los médicos salvadoreños en contra del anunciado proceso de privatización de los servicios de seguridad social.

Funes, es un conocido catedrático universitario, diputado al Congreso Nacional entre 1998 y el 2002 y candidato presidencial por su partido UD en el proceso electoral del 2001, proceso en el que fue electo diputado al Parlamento Centroamericano.

Se caracteriza por su oposición a las políticas impuestas por organismos internacionales por considerar que las mismas solo profundizan los ya alarmantes niveles de pobreza del país.

"Sí este modelo continúa aplicándose, los niveles de crisis van a seguir incrementándose", dice.

Insiste que esta es la razón que llama a oponerse en contra de las políticas que van en detrimento de las grandes mayorías poblacionales como las de la privatización que indiscutiblemente vedan el acceso de los pobres, los que no tienen ni para comer a servicios públicos como el agua y la electricidad.

Plantea entonces con vehemencia que la municipalización lleva indefectiblemente a la privatización. Es una ley, expone, en la que se da al municipio la facultad de concesionar el servicio del agua, ¿y a quien se la van a concesionar?, se pregunta. "Pues justamente a la empresa privada", se responde.

Reconoce que en todo el anteproyecto de ley no se maneja la palabra privatizar en ninguna parte, pero es porque ante la ola de protestas contra estos hechos hay una tendencia a ocultar el tema. Es una nueva terminología para designar los mismos procesos.

Refiere que para el fracasado proceso de privatización de HONDUTEL se usó la palabra capitalización, que para definir el mismo proceso en la Ley Forestal se usa la palabra concesión y que en el caso del agua estamos debatiendo alrededor de la municipalización. "Este es el uso y el juego de una nueva terminología que en el fondo es igual a la privatización", dice.

Funes se auto define como un defensor del municipalismo por considerar que el municipio es el escenario casi natural de vida del ciudadano, pero pide no olvidar que hay municipios con economías frágiles que serán incapaces de brindar por sí solos el servicio del agua.

"Ojalá tuviéramos municipios más fuertes, pero una cosa es querer potenciar la fuerza del municipio y otra quitarle responsabilidades sociales al Estado que es hacia donde apuntan este tipo de leyes", plantea.

Pero en este caso, con la ley de Aguas, señala, "no se busca potenciar el municipio, solo que el municipio sea un intermediario para que el servicio del agua pase a manos de la empresa privada".

En este escenario, dice, es altamente preocupante el que se quiera "desdibujar" el papel de las juntas de agua y los patronatos en el proceso de gestión y coadministración de sus propios servicios de agua.

Son figuras que ni siquiera se mencionan en la conformación de las nuevas estructuras administrativas del servicio que se plantean en la ley en discusión, dice. "Así es que no es cierto lo que se nos dice de que se está tomando en cuenta a la sociedad civil".

La ley plantea la creación del Consejo Nacional de Agua Potable y Saneamiento (CONASA) cuyos integrantes serán de nombramiento exclusivo del presidente de la República.

"Es decir, insiste, que con este tipo de ley le damos mas fuerza al Poder Ejecutivo encarnado en la figura presidencial y creo que eso hace perder espacios a la democracia y la participación social".

También considera una grave debilidad de la ley el que no se establezcan los mecanismos de protección de las cuencas. No es una ley armónica con la defensa del medio ambiente y la protección de la naturaleza. Otra debilidad: no hay un mecanismo que establezca la protección de cuencas, y estas leyes deben resultar armónicas con la defensa del medio ambiente, la protección de la naturaleza.



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