Asegura ex empleado
¡Nos tratan como perros¡

Pese a que Luis Adonai Izaguirre laboró durante tres años y medio para la empresa Burger King de Tegucigalpa, sus recuerdos siempre lo remontan a aquel día cuando casi pierde uno de sus ojos.

Aunque no precisa la fecha, Luis asegura que su ocupación era "mil usos" y aquella mañana llegó como todos los días, a asear las instalaciones; sin embargo cuando haló el trapeador que estaba ubicado en la parte superior de un estante, también atrajo con éste, una manguera cuyo interior contenía residuos de potasa y con la que algunos de sus compañeros habían estado tratando de limpiar las tuberías de aguas negras el día anterior.

"Me cayó la potasa en el hombro y en los ojos", asegura Luis, mientras continua diciendo que la suerte que tuvo fue que uno de sus jefes inmediatos había entablado buenas relaciones con él y le dio dinero para el taxi donde se transportó hasta un hospital público.

Sin embargo con aquella curación comenzó la odisea, pues los días pasaron y los daños a su ojo aumentaron sin que hasta el momento, la empresa le diera contribución alguna para el tratamiento y compra de sus medicamentos.

"Llegué a un momento en que la vista se me afectó bastante", dice Luis, agregando que determinó por redactar una nota a través de la cual solicitaba ayuda al gerente de área, misma que éste se negó a firmar diciéndole que él no era el dueño de la empresa, aseguró.

Por fin y luego de una serie de presiones, incluyendo entre éstas, la búsqueda de un abogado que lo asesorara en el caso, fue que Luis logró que la empresa accediera a darle el gasto de un especialista de los ojos y los respectivos medicamentos.


Documentos

Demanda laboral.
Certificación de la secretaria del trabajo.
Ley de Incentivo al Turismo.
Lista de empresas acogidas a la LIT, según el Instituto Hondureño de Turismo.
Tabla de salario mínimo en Honduras.


Lo anterior, Luis lo narra en respuesta a la pregunta sobre supuestos malos tratos que se asegura, las empresas de comidas rápidas brindan a los empleados, "hay unos gerentes que si lo tratan bien a uno y otros lo tratan de hostigar a uno, lo tratan de perros, como ellos quieren, a uno lo insultan, lo humillan ya que quieren que uno haga las cosas rápido", asegura.

Pero Luis completa lo anterior con la narración que hace acerca de la forma en la que fue despedido, sin cancelársele las prestaciones laborales que por laborar para Burger King le correspondían y que ascienden a L. 20, 185.43, (veinte mil ciento ochenta y cinco lempiras con cuarenta y tres centavos), equivalentes a ($ 1,084.07)

"A mi se me sacó del restaurante, a mi me dijeron, usted ya no trabaja para la empresa y el abogado de la empresa tiene sus derechos", añade que ante la noticia anterior, él solicitó por escrito su despido, obteniendo por respuesta que esa también era una forma de despedir al personal.

Al igual que al resto de los protagonistas de esta historia, a Luis se le dio la orden de abocarse al bufete Leitzelar y solicitarle a Alfredo Saavedra, apoderado legal de INTUR, sus respectivas prestaciones.

Asegura que la respuesta que obtuvieron de Saavedra fue la misma que la vertida al resto de los afectados,"yo no se porque los han despedido", agregando además que el apoderado legal de INTUR dijo, "el caso de ustedes es ganado, porque el caso de ustedes es ilegal".

Junto a sus compañeros, se enfrascó en la odisea de pelear sus derechos laborales; el primer profesional del derecho que fungió como apoderado legal les abandonó el caso, hasta que determinaron traspasarle el poder a otro.

A raíz de los vanos esfuerzos por obtener un nuevo empleo en Tegucigalpa, Luis decidió trasladarse a San Pedro Sula a buscar nuevos derroteros, en espera de que muy pronto se haga justicia para él y sus ex compañeros de empresa y se les resarza lo que la ley establece.

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