En una celda aislada en el Centro Renaciendo, ubicada en un módulo donde no hay nadie más, permanecía hasta ayer miércoles, el joven Herlan Fabricio o Elvin Josué Colindres Ramos, donde Don Lulo, un señor de unos 55 años se encarga de su custodia por el día.
La celda tiene un camarote con colchoneta y un baño, pero sin medidas de seguridad. “Herlan” platica solo con Don Lulo, quien parece más un consejero que un guardia porque no porta ningún implemento que le ayude a evitar una eventual fuga. Durante el día conversa de diferentes temas con el muchacho que se muestra muy sereno y habla con mucha confianza con su custodio.
Por las noches no tiene con quien conversar pues Don Lulo termina su labor y a la Directora Waleska Rodríguez, según versiones al interior del centro, le da miedo conversar con él y con los integrantes de Los Puchos. Ella como medida de seguridad no habla en cámaras ni grabadoras con los periodistas que a diario están interesados en saber más del Centro.
La celda tiene techo de asbesto atornillado, si “Herlan” quisiera escaparse, le basta con destornillar las láminas y levantarlas para poder huir hasta llegar al Módulo “Sagrado Corazón” donde están las menores infractoras, allí podría salir por la parte de atrás en la noche pues el centro solo queda con dos guardias de un total de 10 que se turnan en tres jornadas.