Financistas: los poderes invisibles
El financiamiento de las campañas políticas es un tema que causa alergia a los políticos principalmente cuando se habla sobre la forma de recaudación de fondos indispensables para una campaña. Es lógico porque en el fondo el tema está relacionado con el compartimiento del poder.
Los candidatos entrevistados se negaron a dar los nombres de sus patrocinadores bajo el argumento que si los revelaban, les retirarían el apoyo económico. La actitud de estos políticos no permitió conocer con certeza si las aportaciones recibidas provinieron de fuentes licitas o ilícitas.
En Honduras los partidos legalmente inscritos reciben financiamiento mediante la deuda política, a través de los aportes de los afiliados, previo a una autorización de los mismos, y mediante las donaciones de los voluntarios.
Sin embargo, los enormes costos de las campañas electorales, refleja que los políticos también obtienen fondos provenientes de fuentes muy cuestionadas, que al manejarse de manera oculta, se convierten posteriormente en poderes que están detrás de los gobernantes.
El artículo 81 de la Ley Electoral establece cual debe ser la forma del sustento financiero de los partidos políticos, pero como no hay ningún auditaje a los informes contables de estas instituciones queda abierta la brecha para que se presenten formas ilegales de financiamiento.
En la recién finalizada campaña electoral hubo acusaciones entre la dirigencia del Partido Nacional y Liberal sobre la forma ilegal de cómo recaudaron dinero para financiar su propaganda. Los señalamientos iban desde el uso de dinero producto de los escandalosos actos de defraudación al Estado, de recursos provenientes de funcionarios corruptos, de quiebrabancos, incluso se habló de infiltración del crimen organizado y el narcotráfico.
Aparte de esto, los partidos captaron fondos arbitrariamente al quitarle a los empleados públicos una cuota de su salario, sin que estos lo hayan autorizado. También se detectó el abuso de los recursos e infraestructura del Estado para favorecer al candidato del partido en poder.
Candidatos a diputados entrevistados relataron que para costear la campaña electoral los partidos o sus candidatos estaban recibiendo contribuciones políticas a cambio de favores como nombramientos o contratos.
Otro tipo de financiamiento que se mencionó, fue el chantaje, mediante la cual se forza a determinados sectores o personas a donar dinero por protección ante una determinada eventualidad.
Con el voto en papeleta separada también aparecieron los aportes de aquellos supuestos voluntarios que reparten dinero no sólo a un partido, sino a todos los posibles ganadores.
Por último aparecen las recolectas en cenas y otros eventos que en otros países de la región ha servido para lavar dinero.