Conclusiones
1.- El secreto sigue siendo el escudo que utilizan los políticos para proteger a quienes les financian las campañas electorales.
2.- Mientras no haya transparencia y rendición de cuentas de los Partidos Políticos y de los candidatos, el financiamiento secreto y con compromisos seguirá poniendo en peligro la legitimidad de los gobernantes.
3.- Los informes contables que entregaron los Partidos Políticos al Tribunal Supremo Electoral distan mucho de los costos verdaderos en que incurrieron estas instituciones políticas en la presente campaña electoral.
4.- Uno de los aspectos más relevante a destacar es la notable disparidad que prevaleció entre los gastos de los dos partidos tradicionales y los de los partidos minoritarios.
5.- La desigualdad observada entre los costos de la campaña de los dos partidos tradicionales y la de los tres partidos minoritarios, dejó al descubierto que no hay una equidad en la propaganda política, generando una competencia desleal.
6.- Los recursos del pueblo siguieron siendo utilizados por los poderes Ejecutivo y Legislativo para pautar propaganda tendiente a favorecer subliminalmente al candidato del partido en el poder, en este caso el Nacional.
7.- El papel de las organizaciones de la sociedad civil sigue siendo muy importante para obligar a los Partidos Políticos y a sus candidatos a cumplir con la Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas, en este caso en lo referente a la transparencia en los gastos de propaganda.