Nos asaltaron y nos robaron las pistolas, eran como cuatro hombres que además procedieron a golpearnos, el 29 de abril de 2004, desde esa fecha la empresa me deduce la pistola y me quita entre 500 a 900 lempiras mensuales.
Es el relato de Raúl Ernesto Hernández Mejía, quien fue guardia de seguridad de la Delta Security Service, pero que renunció a principios de febrero anterior porque solo recibía unos 800 lempiras de salario.
Relató que “fue en la noche que estábamos en la parte de atrás del local de la Dirección Departamental de Educación , como era una oscurana nos encañonaron , eran como cuatro hombres y nosotros solo éramos dos con Eduardo Espinal Sánchez, nos quitaron las pistolas y nos goleparon”
La denuncia del asalto la hizo ante la Dirección General de Investigación Criminal (DGIC), pero no hubo ninguna investigación ni la empresa gestionó agilización del caso sino que procedió a deducirle a él y a Espinal Sánchez hasta 900 lempiras de su raquítico salario.
Fueron 10 meses de soportar las deducciones que sumaron unos nueve mil lempiras. Su economía familar se vino al traste mientras permanecía unas 24 horas en su puesto de trabajo.
Recordó que ese asalto fue registrado en el libro de novedades de la empresa donde se describe la serie del arma.
Consultado sobre este tema el abogado Dionisio Díaz García manifestó que el Código de Trabajo ya prohibe ese tipo de deducciones y en todo caso se pueden dar después de que una investigación arroje datos que evidencian la culpabilidad del trabajador.