Roger Antonio Meléndez Rosales, se quitó la gorra y se
rascó la cabeza con desesperanza al contemplar la copia de un recibo de pago de sueldo donde le hacían falta más de 800 lempiras.
Meléndez Rosales es líder de un grupo de guardias de seguridad de la empresa Delta Security Service, en el Seguro Social del Barrio La Granja de Comayaguela, una de las dos importantes ciudades, ubicadas en la zona Central de Honduras.
“ vengo a que me ayuden”, expresó al llegar a las oficinas de la Asociación Para una Sociedad Más Justa (ASJ), a principios de enero de este año, junto a tres compañeros más.
Ese es sólo uno de los tantos reclamos que la ASJ ha recibido desde julio de 2004 contra la Delta Security Service, que emplea unos 800 guardias de seguridad en el territorio nacional.Más detalles en edición anterior.
Jornadas de trabajo de 24 horas sin el pago de horas extras, deducciones sin justificación, no pago del bono educativo, cobros por uniformes, irrespeto a las incapacidades, las cuales se les han deducido a los empleados, hostigamientos por parte de los mandos intermedios y despidos verbales son, entre otras, las violaciones a derechos laborales.
Empresa inicia rectificaciones
Pero la situación empezó a mejorar hace unos meses cuando la empresa, gracias a las gestiones hechas por ASJ, corrigió su error y devolvió el dinero que les debía a Meléndez Rosales y a 38 guardias más del mismo lugar de trabajo.
Esos cambios no se dieron de la noche a la mañana, fueron producto de muchas horas de diálogo a veces tenso, a veces calmo, ahora cordial, que ASJ, Revistazo.Com y la empresa Delta Security Service, han sostenido desde agosto del año pasado.
ASJ y Revistazo.com decidieron investigar qué pasaba en esta empresa después de recibir testimonios de muchos guardias de seguridad que desesperanzados llegaban a estas oficinas a buscar apoyo, desde julio de 2004.
La intervención directa inició a principios de septiembre del año 2004, con una solicitud del área Legal de ASJ ante la Inspectoría General de Trabajo, para que se realizara una investigación completa de la empresa unos días después se hizo otra solicitud de ampliación de esa investigación .
Además se realizaron tres visitas a la sede de la empresa en la ciudad de La Ceiba, Litoral Atlántico de Honduras, centenares de llamadas y 12 reuniones con los altos ejecutivos para plantearles la necesidad de un cambio en pro del respeto de los derechos laborales de todos los guardias de esa compañía.
Tres de las visitas coincidieron con el acompañamiento a inspectores de la Secretaría de Trabajo, quienes fueron delegados por el Inspector General, Selvin Martínez para que le dieran curso a la petición de ASJ y revisaran libros y documentos de la empresa para constatar los reclamos de los empleados.
Esos hechos dieron pie para que la empresa firmara la primer acta de comparecencia donde se comprometía a respetar los derechos de los trabajadores; pago del bono educativo; establecimiento de una oficina temporal para atención de reclamos; pago de 50 por ciento de gastos en los giros de pago el cual era asumido en un 100, por ciento por los trabajadores; devolución de pago por uniformes y permiso de realizar evaluaciones de ASJ, en relación a los compromisos establecidos.
Auditando el compromiso
ASJ y Revistazo.com han monitoreado el cumplimiento del acta de comparecencia para que del papel pase a la acción
y en varias ocasiones ha abogado para que la empresa
cumpla con sus deberes. En el caso de Paulino
Ordóñez, un líder de grupo que renunció a su cargo por presiones de su jefe inmediato, la empresa le dio un cheque por la cantidad de nueve mil lempiras, por derechos adquiridos.
Igual sucedió con Fausto
Martínez, un hombre de 56 años que salió de la empresa sin pago, pero que producto de la incidencia de esta organización y este medio de comunicación digital, obtuvo también el pago de sus derechos adquiridos, “por el apoyo de ustedes es que logré este poquito”, dijo muy emocionado.
También Lucas Avila, un hombre de más de 60 años y quien esperó por más de un año sus prestaciones laborales, recibió unos 12 mil lempiras por parte de la empresa, a través de un cheque entregó en la Procuraduría de Trabajo, instancia que estaba a cargo de la demanda de Avila.
Entre uno de los cambios efectuados por la empresa fue la sustitución en el cargo del supervisor de Miguel Angel Gómez. Richard Swasey, Gerente General de la empresa, expresó que la sustitución de Goméz se debía a las constantes quejas de los guardias hacia él y el no cumplimiento del acta que él firmó, donde se responsabiliza de llevar un registro de los reclamos laborales y cuidar de los bienes asignados a la empresa .
Una de las cosas importantes a mencionar es como antes los reclamos quedaban en los escritorios de los supervisores o los ejecutivos hacían de oídos sordos a los mismos, hoy incluso son atendidos vía teléfono y resueltos casi de inmediato.
Hay puntos en que todavía la empresa tiene que poner atención por ejemplo, siguen algunos casos de despidos verbales por parte del supervisor Antonio Rodas, quien de acuerdo a lo expresado por Swasey no puede hacerlo, pues es potestad únicamente de Mario Castro, gerente Regional en Tegucigalpa o de los Ejecutivos en La Ceiba.
Sobre la conducta de este supervisor no sabemos si es una decisión personal producto de la falta de control de la empresa sobre sus acciones o si hay pleno conocimiento de lo que él hace.
El otro problema que sigue afectando a los guardias es en cuanto el pago de horas extras. La empresa todavía no paga con consistencia las horas extras de los guardias que trabajan turnos de 12 y 24 horas .
La reinspección
El 25 de febrero de este año ASJ solicitó una reinspección completa de la empresa ante la Inspectoría General de Trabajo. “habiendo transcurrido el término prudencial y con el propósito de agotar el trámite administrativo, solicitamos se procede practicar una reinspección de la empresa...”, dice la solicitud en una de sus partes. Descripción del procedimiento de la inspección y reinspección.
La misma se hizo efectiva el tres de marzo recién pasado, esta vez dos inspectores fueron asignados, siendo acompañados por la abogada Eda Velásquez del área Legal de ASJ y una periodista de Revistazo.com
Se realizaron otras dos reuniones con los ejecutivos de la empresa Delta Security Service, Richard Swasey, Mario Castro, y Roberto Fúnez, Jefe de Recursos Humanos.

Roberto Fúnez, Jefe de Recursos
Humanos de la Delta Security Service. |
La empresa asumió otros compromisos con la firma de una segunda para analizar y evaluar la implementación del Plan de Seguimiento sobre las condiciones laborales de los empleados, entre ellos la realización de jornadas de capacitación para los guardias sobre derechos y obligaciones laborales; estudio de la posibilidad de una cooperativa para los empleados; respeto al pago de derechos adquiridos; establecimiento de una oficina permanente de reclamos en Tegucigalpa.
También la empresa se comprometió a estudiar la posibilidad de un aumento de salarios en reconocimiento por horas extras y tener una respuesta para el 09 y 10 de junio de este año, en que se haga la siguiente reunión de evaluación con ASJ.
Los cambios no han sido fáciles, pero han venido a disminuir las presiones al interior de la empresa” dijo Roberto Fúnez, jefe de personal de la Delta Security Service, quien se muestra más sereno ahora.
Un caso paradigmático

Selvin Martínez, Inspector General de Trabajo |
Sobre este proceso con la empresa Delta, el Inspector General de Trabajo Selvin Martínez expresó que este caso ha sido visto con buenos ojos tanto por él como por el Ministro de Trabajo, German Leitzelar “porque esto nos ha dado las pautas en qué es lo que nosotros como institución tenemos debilidades, las hemos reconocido una vez más y vamos a trabajar en eso “.
Este caso ha dejado como lección que sí se pueden lograr cambios para que en el país se respeten los derechos laborales. Aquí se han mezclado la voluntad de hacer las cosas bien por parte de la Secretaría de Trabajo a través de la Inspectoría General; el accionar de ASJ y Revistazo.com, la posición de la empresa al reconocer sus errores; y la actitud de los guardias que decidieron hablar y no tener miedo a las represalias.
Como a Roger Antonio Meléndez Rosales se le reintegró la deducción efectuada por la empresa, otros empleados tienen ahora la posibilidad de gozar de derechos que anteriormente les fueron negados, dándoles la oportunidad de vivir con más dignidad y aportando un granito de arena en la creación de una sociedad que permita prosperar en la justicia.